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Adriana Varejão, en el museo Tamayo

Adriana Varejão, en el museo Tamayo

Columnas martes 13 de agosto de 2019 - 03:42


Hay artistas que se atreven a revelar las heridas y los traumas que nos persiguen. Podemos no estar dispuestos a reconocerlos, aunque en silencio los sigamos sufriendo. Para la artista brasileña Adriana Varejão el mestizaje racial en América Latina no es una fusión épica que combina lo mejor de dos mundos y une a las “razas”: literalmente es un espectro de violaciones y ataques forzados hacia el cuerpo de los conquistados. ¿En dónde se lloran esas heridas? ¿Quién se encarga de nombrarlas?

▶ Ella nos recoloca en ese recuerdo perturbador con su obra El hijo bastardo (1992). Se trata de la reconstrucción de un cuadro que imita el estilo de la pintura decorativa europea del siglo XVII, pero agrega la escena de una violación cometida por un fraile a una mujer negra y la tortura que dos criollos, elegantemente vestidos, practican hacia una mujer que cuelga desnuda e indefensa de un árbol.

La ovalada pintura parece reaccionar como un cuerpo vivo que siente, al no poder soportar más, estalla y se desgarra en medio.Aparece una rajadura dentro del cuadro exhibiendo una herida reciente y sangrienta.

En otra pieza titulada Azulejos como tapete en carne viva (1999), Varejão, utiliza una superficie pulcra de azulejos semejantes a la talavera mexicana, nos remite a la riqueza decorativa del barroco, pero en medio de esa superficie de lozas irrumpe una grieta hecha de una masa de vísceras y carne mutilada, aparentemente fresca.

Como si nos advirtiera de una serie de heridas vivas escondidas debajo de la capa de una cultura que se superpuso sobre las otras fingiendo, después de terminada la colonia, una coexistencia amistosa y equilibrada.

▶ Su obra busca reabrir el debate por el legado de la colonización para enfrentar la persistencia de memorias dolorosas que no tienen espacios para manifestarse, con excepción, quizá, de los medios que ofrece el arte. Su trabajo también aborda la manera en que fueron representados los sujetos colonizados en las versiones que hicieron de ellos los viajeros, los misioneros y los artistas delsiglo XVI Y XVII. Una visión estereotipada vigente que alimenta la autopercepción negativa que tienen o tenemos de nosotros mismos, al sentirnos sociedades subdesarrolladas y racialmente acomplejadas.

Sin duda se trata de una artista fascinante que nos hace preguntas acerca de nuestro pasado y sobre nuestro lugar en el presente. Abre insospechadas heridas que cuesta trabajo recordar, pero si las asumimos cabe la esperanza de no seguir alimentando el ego económico de los países euroamericanos.

El museo Tamayo prepara una muestra sobre la artista con el título Otros cuerpos detrás. Adriana Varejão, que se inaugura el próximo 24 de agosto. Según lo informado, se trata de una exposición monográfica donde se exhibirán lienzos, parte de la serie Ruinas de carne seca y una versión de su instalación Polvo. Esperemos que el museo ofrezca suficiente contextualización e información para públicos no especializados, precisamente porque la obra de Varejã o, cuestiona el lugar que tienen en la historia los otros.

Antropólogo y maestrante en Ciencias Sociales. Analista del arte contemporáneo, la cultura popular y las culturas contra hegemónicas e América Latina.@ecoamarillo

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