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¿Guerra? ¿Por qué o para qué?

¿Guerra? ¿Por qué o para qué?

Columnas lunes 12 de agosto de 2019 - 02:30


La advertencia de Andrés Manuel López Obrador de “que no caerá en la trampa de declarar la guerra contra la violencia” ha desatado un acalorado debate, que lejos de abonar a las soluciones sólo viene a acrecentar una división absurda entre los habitantes de nuestro país.

Para entender mejor este asunto, recordemos que una guerra se declara mediante la firma de u documento exprofeso en el que un Estado advierte a otro del inicio de hostilidades en demanda de lo que considera la defensa de sus legítimos derechos, pese a que muchas veces se han iniciado sin previo aviso.

Los orígenes más frecuentes de las guerras son por afectaciones al territorio, bienes o el patrimonio de ciudadanos de un país; amenaza al orden interno de un país; actos hostiles en detrimento de la convivencia armónica, y otros no menos graves.

¿Qué debemos entender por “guerra”? El término “guerra” alude a la lucha armada entre dos o más naciones o bandos, es decir, es una ruptura de la paz mediante el uso de armas, y por lo regular causa un importante número de víctimas y daños al país que la sufre.

▶ AMLO tiene razón al negarse a iniciar un enfrentamiento “en contra de la violencia”, pues la violencia no se combate con violencia, pero como representante del Estado mexicano tiene la obligación de garantizar la paz, la seguridad y el bienestar de quienes aquí habitamos.

La delincuencia ha alcanzado niveles de poder peligrosos, al grado de que debiéramos conceder el beneficio de la duda a quienes afirman que los cárteles han rebasado al Estado, pero ponernos a debatir quiénes son los culpables difícilmente nos llevará a la paz que todos anhelamos: es momento de establecer quiénes son los responsables de frenar los crímenes que atentan contra todos.

Mientras haya quien compre habrá quien venda, y mientras haya quien venda habrá quien produzca. Si en verdad queremos erradicar la producción, distribución y venta de drogas debemos impedir la existencia de quienes las compran y consumen.

No se trata de declarar una “guerra formal” contra nadie, pero sí de emprender acciones para frenar a quienes en el crimen organizado encontraron riquísimas minas de oro y de poder.

No todo es responsabilidad del gobierno: la sociedad debe contribuir a solucionar no sólo la inseguridad sino muchos otros asuntos que nos afectan directamente. Pero ¿qué podemos hacer los mexicanos? Las respuestas pueden ser infinitas: algunas serán acertadas y otras no tanto, pero el enfrentamiento y los debates estériles en poco o nada contribuyen a la paz a la que todos aspiramos.

La advertencia de Winston Churchill de “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” es una verdad que ningún país debe pasar por alto.

•Egresada de la EPCSG. Exdiputada
constituyente. Defensora de los derechos
de los animales y fundadora de "Ángeles
Abandonados"

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/CR

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