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México, con tradición para otorgar asilo

México, con tradición para otorgar asilo

Nación lunes 11 de noviembre de 2019 - 18:17

El caso del ex presidente de Bolivia, Evo Morales, no es el primero en el que algún personaje de relevancia política o ex mandatario solicita asilo en México, que se entiende como el derecho que tiene una persona a no ser extraditada de un país a otro, que lo requiere para juzgarle por delitos políticos.

León Trotsky, nada menos que uno de los organizadores de la Revolución Rusa que permitió a los bolcheviques tomar las riendas del poder, está entre ellos.

A la muerte de Lenin en 1924, el hombre fuerte que de manera sagaz acumuló poder hasta monopolizarlo como Secretario General del Comité Central del Partido Comunista fue Iósif Stalin, enemigo acérrimo de Trotsky.

En 1936, Con la persecución nazi y soviética, Trotsky se encontraría en una situación muy comprometida si se quedaba en Europa. Fue entonces que el presidente de México, Lázaro Cárdenas, le otorgó asilo político en nuestro país y lo otorgó por intercesión del pintor Diego Rivera y del señor Octavio Fernández.

Héctor José Cámpora, ejerció la presidencia de Argentina durante 49 días en 1973, en la primera de las presidencias del tercer peronismo. Su breve gobierno se destacó por el Pacto Social entre sindicatos y empresarios que sostuvo su política económica industrialista.

Renunció a su cargo el 13 de julio de 1973, facilitando la realización de las primeras elecciones sin proscripciones luego de 1955, en las que Perón triunfó con el 62 por ciento de los votos y luego de la renuncia fue expulsado del Partido Justicialista.

La noche del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 salvó su vida al escapar junto a su familia, cuando un grupo armado intentó asesinarlo pero logró asilarse en la embajada de México, donde permaneció poco más de tres años. Muy enfermo, en noviembre de 1979 la dictadura permitió que saliera para exiliarse en México, donde murió trece meses después.


En 1947 en Nicaragua el doctor Leonardo Argüello, después de unos cuantos días de haber tomado el cargo de presidente para el que había sido electo, fue obligado a renunciar y a solicitar asilo diplomático ante la representación mexicana acreditada en el país centroamericano,.

El caso se complicó cuando el gobierno nicaragüense demoró en otorgar los salvoconductos y obligó a los asilados a permanecer cerca de seis meses dentro de la embajada.

De su país, el expresidente llegó a territorio mexicano directo al hospital, pero a pesar de la atención médica murió casi enseguida.

Durante 19487, otro caso fue el del presidente de Costa Rica, Teodoro Picado, quien debido a la conflictiva situación poselectoral fue prácticamente obligado a dejar sus funciones y asilarse en la embajada de México en su país, con algunos acompañantes.

Otro presidente depuesto solicitó la protección debida en una representación mexicana. Se trató del cubano Carlos Prío Socarrás, derrocado por Fulgencio Batista y obligado a asilarse con los miembros de su familia y unos cuantos colaboradores cercanos.

Los salvoconductos fueron otorgados con rapidez y la salida de Cuba no demoró. Una vez llegados a México, el exmandatario expresó que no se quedaría a residir aquí, sino que viajaría por todo el continente para denunciar la situación de su país, lo cual cumplió.

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AP/CR

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