¿Antesala de un nuevo orden?

¿Antesala de un nuevo orden?

Los ciclos económicos están definidos por la fluctuación natural de la economía entre cuatro periodos o fases, expansión o crecimiento, el clímax o punto más alto, recesión y finalmente el periodo de recuperación económica.

Durante la etapa de expansión se observa una tendencia acelerada en tasas de crecimiento, donde las tasas de interés suelen ser bajas, hay un aumento en la producción derivando en presiones inflacionarias. El clímax es determinado cuando los indicadores macroeconómicos de producto interno bruto y consumo se encuentra en un nivel alto y comienzan a generar desbalances en la economía. La inestabilidad es corregida por el periodo de contracción o recesión donde la tasa de crecimiento comienza a bajar hasta llegar a su punto más bajo para así comenzar el periodo de recuperación económica.

Hace una década, la economía global tuvo su periodo más bajo del ciclo económico con la crisis hipotecaria originada en Estados Unidos. En retrospectiva es fácil identificar el inicio y fin de cada periodo del ciclo económico; el reto para los bancos centrales, analistas de negocio, economistas, consultorías de inversión es analizar los elementos de coyuntura macroeconómica y social para pronosticar el siguiente periodo de fluctuación de la economía.

En particular, el periodo de 2009 a 2018 ha sido caracterizado como un largo camino de recuperación económica donde las tasas de interés se mantuvieron bajas y donde se comienzan a observar signos de un verdadero crecimiento económico a partir de 2015. En 2018 hemos visto cómo el banco central de Estados Unidos, la FED, comenzó a aumentar su tasa de referencia, indicativo de que su economía presenta signos fuertes de crecimiento y comenzó a aplicar una política monetaria de contracción; México y otros países siguieron la tendencia en el aumento de tasas.

También hemos visto cómo los mercados globales de capitales han caído y perdido gran parte de las ganancias acumuladas, . Incluso el Financial Times reportó la semana pasada que el mercado global de bonos corporativos ha tenido su peor desempeño desde la crisis de 2008, lo que indica un pronóstico negativo.

Analistas ven una relación directa entre una contracción de los mercados y la víspera de la próxima recesión. En otros estudios, como el de la consultoría de inversión Franklin Templeton Investments, opinan que aún y cuando se espera alta volatilidad en el horizonte global, se mantendrán periodos atractivos de ganancias en los mercados por la presencia de una economía estadunidense fuerte y un crecimiento global en el consumo.

Vemos una coyuntura compleja, una combinación donde las grandes economías muestran signos de estabilidad y crecimiento pero menos sincronizado, alza en acuerdos bilaterales, llegada de gobiernos de extrema derecha o extrema izquierda. ¿La antesala a un nuevo orden económico?

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