¿Coincidencias…?

¿Coincidencias…?

Los mundos de la política y las finanzas siempre se han destacado por ser sensibles, reaccionan de manera inmediata a las señales y mensajes de los grandes líderes nacionales e internacionales, sin embargo, los presidentes de Estados Unidos y México parecen dispuestos a que esto cambie o bien, parecen empeñados en ignorarlos.

Donald Trump amenazó por meses con salirse del USMCA (por su sigla en inglés), los mercados financieros reaccionaran y se prendieron las señales de alerta modificándose los mercados y bolsas de México y USA principalmente.

Las Bolsas de estas dos naciones parecen haberse instalado en un sube y baja y, a veces se tocan extremos nunca vistos.

En el caso del recién estrenado presidente de México, López Obrador, sus acciones no han sido menores, la cancelación del Aeropuerto de Texcoco impactó tanto que se modificó el tipo de cambio, así como la confianza en el país se vio tocada por las grandes calificadoras financieras internacionales y por los índices bursátiles.

Las tensiones políticas generadas por estos mandatarios no han sido menores, al contrario, basta revisar sus acciones con América Latina, y en el caso de Trump, también con Medio Oriente, China o incluso en ambos casos de manera interna en sus países.

La pregunta entonces es: ¿hacer lo político y financieramente incorrecto es la nueva ruta para cambiar el rumbo de un país? En verdad no me atrevo a dar una respuesta, simplemente me asusta concluir que sí.

Y aquí dos ejemplos: el martes pasado el presidente Trump escribió en un tuit: “soy el rey de los aranceles”, seis palabras tan sencillas provocaron una caída del 2.75 por ciento en la Bolsa de Valores de Estados Unidos.

En México, López Obrador al anunciar al nuevo director de Pemex, Carlos Treviño, la deuda de esa empresa bajó en su calificación de estable a negativa por parte de una de las agencias más importantes del mundo, Fitch Ratings.

Estos dos hombres se han querido mostrar como bien intencionados, pero los mercados los han interpretado de otra forma, ven el futuro diferente. Asimismo, la era digital parece haber modificado la perspectiva de los que son gobernados.

Los Mercados reaccionan inmediatamente a las ‘’acciones y decisiones” que pueden desestabilizar tanto en lo político como en lo económico. Los gobernantes quieren presionar también, pero sus mensajes han tenido costos importantes, por ejemplo, el caso de los tenedores de bonos del NAIM, en donde la recompra de los mismos será una gran pérdida económica y un desprestigio internacional para el nuevo gobierno mexicano. Aún están en puerta los posibles litigios por incumplimiento. Puede más una mala decisión que una buena operación, no tengo duda.

Los datos son contundentes, por más explicaciones que se quieran dar.



LO ÚLTIMO



+ -