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¿Y los gobernadores priistas?

¿Y los gobernadores priistas?

Columnas martes 11 de diciembre de 2018 - 01:35


Claudia Pavlovich (Sonora), Alejandro Moreno (Campeche), Quirino Ordaz (Sinaloa), Alfredo del Mazo (Edomex), José Ignacio Peralta (Colima), Marco Antonio Mena (Tlaxcala), Omar Fayad (Hidalgo), Miguel Riquelme (Coahuila), Héctor Astudillo (Guerrero), Juan Manuel Carreras (San Luis Potosí), Alejandro Tello (Zacatecas) y Alejandro Murat (Oaxaca) son los nombres de los gobernadores priistas. Si usted no los conoce o no ha oído hablar de ellos en fechas recientes es porque efectivamente no han figurado en las noticias en los últimos meses.

No se sabe si están escondidos y atemorizados o han perdido toda iniciativa política. O ambas cosas. En medio de trascendentales discusiones que les atañen directamente como el nuevo diseño del federalismo y los superdelegados, o la creciente tensión en las relaciones entre el poder judicial y el poder ejecutivo, los gobernadores priistas no han pronunciado ninguna opinión. No han emitido posicionamientos oficiales juntos ni por separado.

Teóricamente constituyen un bloque de 12 gobernadores de oposición. Subrayo teóricamente. No han manifestado la más mínima diferencia real con el gobierno recién estrenado. Algunos optimistas dicen que están negociando (de ser así ¿qué pueden ofrecer salvo sumisión?), otros más desconfiados como su servidor creemos que temen investigaciones de cualquier tipo.

Es un problema muy serio no tener la conciencia limpia y cuentas claras, pues no se puede ejercer la oposición cuando hay cola que le pisen a uno. Los gobernadores alegarán que se doblegan en aras de obtener mayores presupuestos para sus estados, pero están renunciando en los hechos a su autonomía y a la posibilidad de adoptar una línea política propia. Quizá se sienten más cómodos con la disciplina partidista, nada más que el Presidente de México no pertenece a su mismo partido. ¿O ya se cambiaron a Morena y no avisaron a sus electores ni a los medios de comunicación?

Lo que más dañó al PRI durante el sexenio de Enrique Peña Nieto fue la tolerancia a la corrupción de los gobernadores. Ahí se cavó la tumba del PRI, inicialmente a nivel local. Después, la magnitud de los escándalos destruyó al partido a escala nacional. Nadie podía defender al candidato presidencial del PRI cuando presumía su honestidad y le preguntaban “usted sí, pero ¿por qué cuando fue Secretario de Hacienda no hizo nada contra la corrupción de los gobernadores?”

El PRI se encuentra a medio camino entre la sobrevivencia o la irrelevancia. Sus bancadas legislativas son las más reducidas de la historia. Solamente sus gobernadores pueden cambiar la ruta y mejorar su imagen. Viven un desafío generacional. Hoy no parecen tener la estatura para enfrentarlo. Aclaración: Ayer dije que Martha Erika Alonso fue candidata del PAN, PRD y MC en Puebla. No es verdad, el PRD no se sumó a la coalición electoral que la postuló.

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/CR

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