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20 minutos

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Columnas lunes 05 de agosto de 2019 - 01:41

“Queremos que el fotógrafo sea un espía en la casa del amor y de la muerte y que los retratados no sean conscientes de la cámara, se encuentren con «la guardia baja»”, Susan Sontag..

Se dice que había entre mil y 3 mil personas dentro del Walmart, y por el centro comercial Cielo Vista, en El Paso. Era de mañana y sin que nadie lo esperara, un tipo entró armado con una AK-47, disparó aleatoriamente durante 20 minutos y mató a 20 personas y más de 26 heridas.

Otro episodio de odio, de un estadounidense hacia una raza distinta, hacia personas de un país como México u otros latinos, que han llegado a Estados Unidos a trabajar y a vivir el famoso “sueño americano”.

El fácil acceso a comprar un arma, o mejor dicho una kalashnikov, como muchos conocen al fusil de asalto soviético, AK-47 y la cultura de odio que diariamente se siembra desde el gobierno actual, son los causantes de este tipo de masacres.

Las primeras imágenes que vimos fueron las de gente saliendo con las manos en alto de la tienda, a hijos abrazando a su padres, a personas con rostros de terror y lágrimas. Vimos la imagen de la cámara de entrada del Walmart en donde el joven Patrick Crusius entró y a sangre fría disparó a quien se le pusiera en frente.

Pero también tenemos esta imagen que emana dolor, un sufrimiento colectivo, una angustia comunal. Habitantes de El Paso, se dieron cita en la secundaria El Paso High School para realizar una vigilia con velas y silencio por las víctimas del terrible atentado.

La imagen es de José Luis González, fotógrafo de quien ya he hablado en esta columna, por su dinamismo en cubrir todo lo que sucede en Ciudad Juárez y su frontera con Estados Unidos.

La mayoría de las imágenes que vimos al inicio de esta cobertura, fueron de él. Sabe mezclarse con al gente, callar cuando hay que hacerlo y encontrar los momentos idóneos para en medio del silencio, encuadrar y crear composiciones visuales que transmiten un gran peso emocional.

Este es un ejemplo. El color negro de la oscuridad, siempre es vinculado psicológicamente con algo desconocido, aterrador, que enfunde miedo, dolor, tristeza, soledad y añoranza.

Por eso las vigilias son así, de noche, sin ningún tipo de luz, mas que la de las velas, en señal de evocación, de mostrar esa unión entre la sociedad que se ha visto afectada con la pérdida de muchas almas, conocidos o desconocidos, pero que a partir de ese momento, la vida de todos cambiay el terror se instala.

José Luis lo sabe, conoce el poder de la oscuridad en una fotografía que intenta transmitir justo eso. Él mejor que nadie sabe del dolor ajeno por la muerte que acarrea la violencia.

En esta imagen donde todos aparecen con los ojos cerrados y sus rostros son meramente iluminados con las velas que ellos mismos cargan en sus manos, nos transmite esa evocación.

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Instagram: @lauragarzag
Web: www.lauragarza.com

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/CR

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