35 años sin
35 años sin "El Santo, El Enmascarado de Plata"

Entornos martes 05 de febrero de 2019 - 19:37





Rosa María Cáñez

Un día como hoy, 5 de febrero de 1984, tras una actuación en el Teatro Blanquita, donde realizaba actos de escapismo, El Santo, murió de un infarto de miocardio.

Su cuerpo fue sepultado en el panteón Mausoleos del Ángel, en Coyoacán, donde asistieron más de 10 mil personas entre los que estaban Black Shadow y Blue Demon, quienes cargaron el féretro.

El enmascarado de plata, fue uno de los luchadores más famosos en México y es uno de los iconos en la cultura mexicana del siglo XX.

En palabras de Carlos Monsiváis, El Santo, fue “el rito de la pobreza, de los consuelos peleoneros, dentro del gran desconsuelo que es la vida, la mezcla exacta de tragedia clásica, circo, deporte olímpico, comedia, teatro de variedad y catarsis laboral”.

Rodolfo Guzmán Huerta, nació un 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo, siendo el quinto hijo de siete. Su familia, se mudó a la capital en los años 20 y se asentaron en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en una vecindad conocida como La Covadonga, en la calle de Belisario Domínguez.

Practicó béisbol y fútbol americano, pero se interesó más por la lucha libre e inició su carrera en el barrio de Tepito. Y como luchador, peleó de 1942 a 1982, cuatro décadas en las que se convirtió en un héroe popular y un símbolo de justicia para los mexicanos, ya que su figura trascendió el ámbito de la lucha libre y se transformó en un superhéroe, gracias al hábil manejo de su imagen en los medios masivos.

Se estableció como luchador, usando varios nombres durante su carrera: Rudy Guzmán, El Hombre Rojo, El enmascarado, El Incógnito, El Demonio Negro, El Murciélago Enmascarado II. Este último fue copia de otro famoso luchador, por lo que la Comisión Mexicana de Boxeo y de Lucha, declaró en 1938 que Guzmán, no podría utilizar ese nombre. Pero todos lo recordaremos como El Santo, El Enmascarado de Plata, nombre que le sugirió su entrenador, don Jesús Lomelí, que estaba armando un nuevo equipo de luchadores, todos con vestimentas plateadas. El 26 de abril de 1942, luchó en La Arena México, por primera vez como El Santo, el que jamás perdió su máscara plateada en combate.

A finales de los años 50, Fernando Osés, luchador y actor, invitó a Guzmán a trabajar en películas y logró compaginar su carrera de luchador con la de actor. Osés y Enrique Zambrano escribieron libretos para sus primeras películas, dirigidas por Noselito Rodríguez. Santo contra el Cerebro del Mal y Santo contra los Hombres Infernales, las dos estrenadas en 1958 y filmadas en Cuba, tuvieron gran aceptación por parte del pueblo mexicano a pesar de ser de bajo presupuesto y altamente improvisadas.

El Santo, realizó 52 largometrajes, con argumentos donde actuaba como superhéroe luchando contra criaturas sobrenaturales, científicos locos y el crimen organizado. Películas, que se consideran como comedias involuntarias, más que de terror, fueron todas un éxito en taquilla y se exportaron a muchos países de Europa, donde son consideradas joyas del cine surrealista mexicano.

Su influencia en la cultura popular, lo convirtió en un ícono pop y muchos artistas le han hecho homenajes, como en la historieta Santo, el Enmascarado de Plata, del artista y editor mexicano José Guadalupe Cruz, Trino y Jis con el personaje de El Santos, en la novela Xanto: Novelucha libre, del escritor mexicano José Luis Zárate y muchos más.

A principios de los años 80, se presentó en el programa Contrapunto de Jacobo Zabludovsky, donde el presentador logró despojar de su máscara a El Santo, aunque sólo mostró una pequeña parte de su rostro. Aquí el video:

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RC/CR

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