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Columnas viernes 07 de junio de 2019 - 01:34

Hay quienes fotografían para no olvidar, y quienes lo hacen para vivir la misma sensación y sentir esa emoción que les recorrió la piel, en ese momento, en ese instante para volverlo decisivo.

Yo soy de esas.

▶ Por fortuna he tenido grandes maestros de la fotografía en el camino, Alfonso Nafarrate, Santiago Corona, José Luis Rodríguez, Jorge Martínez, Omar Hernández, Mauricio Alanis, Narno Casaús, Ulises Castellanos, Rogelio Cuéllar, Fernando Aceves, Juan Carlos Morales, por tan solo mencionar a los más trascendentales.

Cada uno con un estilo distinto, pero todos con un punto común: la pasión por la fotografía.

Creo fielmente que a pesar de que uno pueda llenar una hoja completa con los nombres de cursos o profesores que tuvieron en el camino, si uno no evoluciona y toma lo mejor de cada uno de ellos para ponerlo en práctica, no sirve de nada.

Así ha sido mi evolución como fotógrafa. Tomando el orden de quienes mencioné previamente, cuanto más me convencía de que la fotografía era para mi, Alfonso Nafarrate o mejor conocido como “el Nopal” me mostraba el paisaje y el retrato como una herramienta para mostrar el lado humano de la vida.

No era fotografiar por fotografiar la escalada de una montaña o llegar a la cima porque sí, sino era transmitir la emoción y el esfuerzo de quien lo hacía.

Con Santiago Corona revelé mi primer foto en cuarto oscuro y fue testigo de mis lágrimas de emoción. José Luis Rodríguez me llevó a la parte técnica, Jorge y Omar a desarrollar el ojo en el mundo deportivo. Mauricio y Narno a innovar en la fotografía de boda y aprender a documentar un instante feliz como si fuera el tuyo.

Ulises me mostró el ojo en el mundo de la edición, a no volverme emocional a la hora de elegir una imagen, había que saber por qué con argumentos claros.

Rogelio Cuéllar, de quien sigo aprendiendo, ha sido el poder de la mirada y del acercamiento a la gente a quien fotografiarás. No es lo mismo tomar una foto con un telefoto, que acercarse y corresponder una mirada que te detenga el corazón o que te provoque una sonrisa coqueta.

Fernando Aceves, de manera directa o indirectamente, me ha hecho combinar el momento de un artista en el escenario, junto con la iluminación y su ritmo. Juan Carlos, la fotografía política y la presencia que hay que tener a la hora de estar frente a Presidentes del mundo entero.

Esta imagen la tomé hace unos años atrás en Varanassi, en la India, y es una de mis favoritas, de las que puedo ver una y otra vez sin cansancio, así como lo decía Ansel Adams es una imagen que retiene su fuerza e impacto a través de los años.

En ella mezclo mi pasión por viajar, documentar y descubrir nuevos rostros y el retrato porque me apasiona atraer una mirada y ser correspondida con unos segundos de su atención, y aún más que me hagan sentir. Una mirada que refleja un poco lo aprendido con los años.

Hay imágenes que con solo verlas nos transmiten algún tipo de emoción, y esta en particular me da una tremenda paz, y es por eso que la he elegido para hoy porque mañana celebraré agradeciendo un nuevo cumpleaños y nuevos aprendizajes.

Bienvenidos 37.

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/CR

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