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Akihito

Akihito

Columnas lunes 29 de abril de 2019 - 02:01

El día de mañana abdica el emperador Akihito. Japón enfrenta el relevo programado en su jefatura de Estado con la abdicación, será la primera de los últimos dos siglos. La normativa que rige la Casa Imperial nipona contempla que la sucesión es posible solo con la muerte, por lo que el Gobierno aprobó un proyecto de ley hecho específicamente para Akihito. El soberano, de 83 años, manifestó hace tres años su voluntad de renunciar por su avanzada edad y problemas de salud. Cederá el trono del Crisantemo a su hijo mayor, el príncipe heredero Naruhito, de 59 años, que se convertirá en el 126 Emperador de Japón.

Para 1933, el emperador Hirohito y la emperatriz Nagako habían estado casados por nueve años. Ella había dado a luz a cuatro niñas, sufrido un aborto y vivía, junto a su marido, una intensa presión para que cumpliera su deber monárquico de tener un varón. En diciembre de ese año nacía Akihito y la noticia de que la línea imperial se perpetuaría trajo un alivio generalizado a la nación. En 1989, 56 años después, el príncipe heredero asumía sus deberes imperiales. La era Shōwa, que había comenzado en 1926, terminó con la muerte del Emperador Hirohito. Iniciaba la era Heisei (culminar la paz).

El reinado de Hirohito estuvo marcado por la guerra entre la República de China y Japón, las dos bombas atómicas, la humillación de rendirse en la Segunda Guerra Mundial y las penurias consiguientes que dejaron huella en las siguientes generaciones. Entonces comenzó la era Heisei que llevaba implícito el anhelo de romper con todo lo que la era Shōwa había representado. Durante los 30 años de su reinado Akihito pasó gran parte de su tiempo paliando las heridas de la Segunda Guerra Mundial, una guerra peleada en nombre de su padre. Se dedicó a purificar, perfeccionar y a destruir lo malo del legado de la era anterior, se concentró en romper con el pasado de la forma más delicada que pudo. Evitó cualquier reconocimiento de culpa a su padre. Aun así, la transición fue a veces torpe, emocional y prolongada.

La era del pacífico emperador estuvo afectada por el peso de una recesión que duró 20 años, fue la época de la reducción y los recortes.

Akihito, destacó en su intento de conectar con la gente y mostró una solidaridad sin precedentes cuando diversas catástrofes naturales sacudían a Japón: el terremoto de Hanshin, la erupción del volcán en Miyake y del volcán Ontake, el tsunami de 2011, y el sismo de Kumamoto y el de Hokkaido. El año 31 de la era Heisei llega a su fin y da paso al primer año de la era Reiwa (hermosa armonía), pero su mensaje sobre el recuerdo de los sufrimientos de la guerra continuará.

• Es internacionalista, politólogo, abogado
y profesor de derecho en la UNAM. @
heladioramirez

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/CR

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