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Armas nucleares

Armas nucleares

Columnas lunes 22 de julio de 2019 - 02:46


Han pasado más de siete décadas después de que la humanidad conociera, por primera vez, el poder destructivo de un ataque nuclear.

Estados Unidos, el único país que ha detonado armas nucleares sobre población civil, trazo un camino para que el resto del mundo se reprimiera a dicha posibilidad. Hoy, el desarme nuclear está nuevamente en la agenda global y el sueño de su realización parece más lejano que nunca.

En la actualidad, hay nueve países con armas nucleares, todos están dedicando enormes recursos para modernizar y mejorar sus arsenales.

Estados Unidos y Rusia, que poseen el 90 por ciento de las 15 mil armas atómicas existentes en el mundo, han emprendiendo programas de modernización masiva. Ambos países han aumentado significativamente su gasto militar para desarrollar y desplegar nuevas armas nucleares y casi todo su arsenal nuclear está programado para ser mejorado. Por su parte, China está desarrollando nuevos misiles con múltiples ojivas y sigue aumentando el tamaño de su arsenal.

India y Pakistán, atrapados en su vieja rivalidad, también están expandiendo y mejorando sus arsenales. Si continúa la tendencia, entre China, India y Pakistán la cantidad de armas nucleares podría crecer en alrededor de 250 ojivas en los próximos diez años, de 560 a más de 800.

Al mismo tiempo, las normas e instituciones de restricción nuclear se deshacen. Varios países relajaron sus reglas y han adoptado doctrinas sobre el poder disuasorio de las armas nucleares. Uno de los tratados de seguridad más exitosos de la historia, el Tratado de No Proliferación Nuclear, está desgastado. Los estados han vuelto a valorar las armas nucleares. La cooperación está siendo reemplazada por el unilateralismo.

El exceso ha sustituido a la moderación y las armas nucleares se han convertido en símbolos de poder nacional.

Una nueva carrera armamentística ha comenzado.

Es indiscutible que esta nueva revolución nuclear puede transformar la política internacional.

Sin embargo, la estrategia nuclear es una aventura no empírica que se ha construido sobre la teoría de la disuasión, se cree que las armas nucleares son necesarias para persuadir a un adversario a que inicie una acción violenta. No obstante, la estrategia de disuasión es irrelevante porque no se pueden usar tales armas en conflictos que no sean la guerra total, y en este caso un misil es más que suficiente. Simplemente, no hay muchos objetivos que no puedan ser atacados de manera eficaz con armas convencionales.

Por lo tanto, la contribución real del arsenal nuclear a la estabilidad internacional es puramente teórica y obsoleta, es “seguridad” adicional contra una improbable tragedia. Los costos resultantes de la obsesión por las armas nucleares son enormes. Los recursos económicos por gastar podrían utilizarse de manera más productiva en cualquier otra cosa. Todo se puede solucionar mediante la cooperación y el consenso.

• Es internacionalista, politólogo, abogado y
profesor de derecho en la UNAM.
@heladioramirez

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/CR

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