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Bauhaus

Bauhaus

Columnas lunes 01 de abril de 2019 - 03:26


Hoy se celebra el centenario de la creación de la escuela Bauhaus, la más revolucionaria escuela de arquitectura y artes aplicadas que haya existido, considerada como la más influyente, promovió el funcionalismo. Su creación transformó el urbanismo y el diseño moderno en todo el mundo. Gracias a esta escuela surgieron figuras imprescindibles en la historia del diseño y la arquitectura.

En 1919, el arquitecto Walter Gropius fundó un nuevo centro para la formación de artistas, arquitectos y diseñadores en Weimar, Alemania. Creó una escuela en la que se unificaron la arquitectura, las artes plásticas y la artesanía, bajo un modelo educativo y pedagógico basado en la experimentación y la creatividad. Fue un experimento que atrajo a prestigiosos artistas de toda Europa. La Bauhaus buscaba integrar toda actividad artística: pintura, escultura, artes aplicadas y manuales, en una nueva arquitectura, como partes inseparables de esta y sin fronteras entre arte monumental y decorativo. El principal objetivo era la simplicidad de la forma reduciendo el objeto a la mera funcionalidad, esto es, se buscaba tener la capacidad para unir funcionalidad y diseño.

La Bauhaus buscaba formar artistas con plena conciencia social e intelectual. Querían que el artista ya no fuese una entidad aislada, sino que interviniera directamente en la vida cotidiana de la sociedad de manera útil, y buscaron crear productos funcionales y económicos utilizando materiales más baratos. El trabajo manual era la base del artista. Trabajaron con colores básicos y formas elementales como: el cuadrado, el círculo y el triángulo, y buscaban calidad por encima de la novedad efímera. Criticaban el uso de formas innecesarias y ornamentos.

Los miembros fundadores de la Bauhaus confiaban en que el arte y la arquitectura mejorarían a la sociedad en general. El arte ya no será el empleo de unos pocos, sino la vida y la felicidad de las masas.

Reclamaban las necesidades del pueblo sobre las necesidades de lujo, buscaban alcanzar una cultura del pueblo y para el pueblo. El resultado fue el desarrollo de la vivienda social y la planificación urbanística. Edificios cúbicos y sin ornamentos que siguen pareciendo futuristas, espacios funcionales donde moverse, instalarse, trabajar y vivir mejor. Un buen ejemplo de este tipo de arquitectura lo encontramos en Tel Aviv y sus 4000 edificios bauhasianos.

La Bauhaus operó durante siete años en Weimar antes de ser obligada a trasladarse a Dessau en 1925. En 1932, se mudó a Berlín para sus últimos años. Señalada como “nido de comunistas”, la utopía duró solo 14 años, ya que, reprimida por las fuerzas nazis, la cerraron en 1933. Su legado la sitúa como un incuestionable referente de la arquitectura, el diseño industrial y la tipografía. La UNESCO ha incluido a la Bauhaus como institución y a varios de sus edificios como Patrimonio Mundial.


• Es internacionalista, politólogo, abogado y profesor
de de derecho en la UNAM. @heladioramirez

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/CR

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