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Bolivia, entre signos de interrogación

Bolivia, entre signos de interrogación

Columnas martes 22 de octubre de 2019 - 03:52

Mientras el foco público y periodístico se concentraba en aspectos como el último debate presidencial en Argentina, las protestas violentas en Chile o los sucesos de Culiacán en México, en Bolivia tuvieron lugar las elecciones presidenciales este domingo 20 de octubre.

Ha sido ésta, como ninguna de las anteriores, una elección en la que quedó en evidencia la intención de Evo Morales de perpetuarse en el poder.

En este momento, Evo Morales es el jefe de Estado en América Latina que tiene más tiempo ejerciendo el poder.

Su primer mandato comenzó en enero de 2006. El año pasado, en una decisión bastante polémica, el Tribunal Electoral lo habilitó para que pudiese ir de nuevo como presidente en busca de la relección.

El 21 de febrero de 2016 Morales perdió en un referéndum en el que buscaba habilitarse para un cuarto mandato, sin embargo, un año después el Tribunal Constitucional de ese país sentenció que el actual presidente podía seguir buscando la reelección de manera indefinida alegando que era parte de sus “derechos humanos”.

Con estos precedentes llegamos a los comicios presidenciales de este domingo. Al momento de escribir esta columna se había paralizado por casi 20 horas la transmisión automatizada de datos, especialmente de la zona rural. Con algo más del 83% de los votos procesados era necesario ir a una segunda vuelta, algo inédito en la historia de los últimos tres lustros bolivianos y un signo claro de la erosión popular que vive Evo.

Contrario a lo que sostenían las encuestas previas, que daban por sentado un triunfo holgado de Morales para impedir el balotaje, el expresidente Carlos Mesa obtuvo un caudal de votos suficiente para forzar la segunda vuelta. Esa ha sido la primera sorpresa de la jornada.

Y añade incertidumbre sobre lo que ocurrirá entre este 21 de octubre y el 15 de diciembre, un largo período de dos meses antes de que haya una segunda vuelta.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia prometió cargar en un sitio web, en tiempo real, el escrutinio de actas. Comenzó a hacerlo a las 19:00 locales de Bolivia, la noche del domingo, pero sólo transmitió una hora. Se quedó paralizado el conteo en el 83,85%. Hasta las 12:00 de este lunes 21 no habían actualizado datos las autoridades electorales.

Esto no podríamos catalogarlo de sorpresa. La historia latinoamericana, con México a la cabeza, está plagada de los “desperfectos técnicos” en los procesos electorales, como palanca para favorecer a los que están en el poder.

Una verdadera sorpresa, y de nuevo los sondeos de opinión no pudieron reflejar con antelación, dado que figuraba en las encuestas en un lejano cuarto lugar, la ha dado el pastor presbiteriano de origen coreano Chi Hyun Chung, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), con el 8,74% de los votos. Se ubicó en el tercer lugar y ahora cumplirá un papel importante en la casi segura segunda vuelta.

El escenario de una segunda vuelta, en el cual las fuerzas opositoras se congreguen en torno a la candidatura de Carlos Mesa, abre un escenario de interrogantes en el futuro inmediato de Bolivia.

• Periodista e investigador de la Universidad Católica
Andrés Bello, en Caracas.@infocracia

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/CR

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