facebook comscore
CNTE, aliada electoral

CNTE, aliada electoral

Columnas jueves 26 de septiembre de 2019 - 00:11

No existe una cifra oficialmente verificable del número de afiliados a la CNTE. No sabemos cuántos son ni los recursos económicos a su disposición, pero nos hacemos una idea de su impresionante fuerza política cada vez que toman una carretera, bloquean avenidas o instalan plantones e impiden trabajar a los legisladores. Como ha quedado evidenciado en días, el Gobierno prefirió ceder ante ellos para contar con su respaldo electoral en 2021 y 2024.

No puede haber una educación pública de excelencia ahí donde los maestros no pasan por rigurosos procesos de selección. Así se observa en los países cuyo sistema educativo está a la vanguardia y la movilidad social mejora como resultado de una educación gratuita de calidad a disposición de todos los segmentos sociales. Finlandia, Corea del Sur, Singapur, Polonia, son ejemplos de países cuyos alumnos registran niveles de aprendizaje envidiables. No es el caso de México, sea cual sea el indicador que uno escoja. Es verdad que hay muchas historias de heroísmo docente en este país, pero eso no es lo mismo que un sistema integralmente caracterizado por la excelencia en la preparación de sus profesores. Y esto no es culpa del profesor, sino de la legislación y los procesos políticos a su alrededor.

Ni siquiera en la autoproclamada cuarta transformación, donde supuestamente todos son progresistas y de izquierda, es posible encontrar burócratas de alto nivel que confíen la educación de sus hijos al sistema público. Del Presidente para abajo, al escoger escuelas privadas, todos reconocen que el modelo planteado por la CNTE no es el que mejores oportunidades augura para sus niños.

Lo que no quieren para sus niños sí se lo desean a las familias más pobres del país. Congruencia por encima de todo.

Resulta verdaderamente dramático. Se habla una y otra vez del interés superior de la infancia, pero en realidad se protege el interés superior de un grupo de trabajadores de la educación (no siempre son maestros). Tampoco se trata de satanizar a los profesores, sino de que el Estado se comprometa a ofrecer mejores disposiciones legales para su preparación, en lugar de plazas automáticas. Y es que el presupuesto para mejorar las escuelas normales, donde se preparan convencionalmente los profesores, no incrementó. Ahí se juega, sin retórica de por medio, el futuro del país.

Tuve el gigantesco privilegio en un país de desigualdades extremas, de cursar mis estudios universitarios en una escuela pública de excelencia: el Colegio de México. Ahí, el menos preparado de mis profesores tenía un doctorado en las mejores universidades del mundo y otros tenían postdoctorado.

Auténticos expertos en su materia. No pagué un solo centavo por esos estudios. Eso es lo que yo quisiera para todo el sistema mexicano de educación pública. ¿Es mucho pedir? Este Gobierno dice que sí.

•Internacionalista y analista político:
@avila_raudel

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Transparencia en serio Columnas
2019-11-13 - 01:59
Carlos Fuentes: el polemista ateo Columnas
2019-11-13 - 01:57
Cerca de concretarse el sueño Columnas
2019-11-13 - 01:46
Llegó el día para los nuevos inmortales Columnas
2019-11-13 - 01:41
La Sub-17 da gusto Columnas
2019-11-13 - 01:28
Se extraña una comisión Columnas
2019-11-13 - 01:04
+ -