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Caso Norberto: Policía no preserva evidencias

Caso Norberto: Policía no preserva evidencias

Ciudades lunes 10 de junio de 2019 - 05:16

POR CARLOS JIMÉNEZ

Un lavado de autos en Calzada de las Bombas, fue el último lugar en el que se escuchó la voz de aquel secuestrador.

Ese que insultaba, amenazaba y exigía 5 millones de pesos para no asesinar a Norberto Ronquillo Hernández. Eran las 3:00 de la mañana del miércoles 5 de junio. Ahí lo escucho por el teléfono Osvaldo el primo del universitario. Le ordenó estacionar el auto en el que iba, bajar, cruzar la calle y lanzar del otro lado de una reja, el bolso con el dinero y las alhajas, que finalmente acordaron como pago de rescate.

Después de que lo aventó dentro de un terreno, el joven se fue de ahí. Manejó hasta Canal de Chalco y se estacionó en el solitario lugar donde, le dijeron, liberarían a su primo.

El reloj avanzó. Las 4:00 de la mañana, las 4:30, las 5:00, las 5:30… ahí amaneció. A las 7:00 de la mañana, supo que Norberto no llegaría y se fue. Los secuestradores no volvieron a llamar.

Así quedó registrado el paso a paso, dentro del expediente que lleva la Fuerza Antisecuestros (FAS) de la Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México (PGJCDMX), la cual busca ubicar a Norberto.

A las 21:32 horas del martes 4 de junio salió de la Universidad del Pedregal. Sólo nueve minutos después, a las 21:41, comenzaron las llamadas para exigir un rescate. Quien las hizo usó el teléfono del propio Norberto Su tío recibió esa primera comunicación, pero se cortó. Después la segunda: “!¿Por qué cuelgas pu…?!”, dijo aquel hombre. Al escuchar el insulto, colgó.

Quien recibió la siguiente llamada fue la tía de Norberto que regresaba de un viaje. Los secuestradores sabían perfectamente que el universitario vivía con sus tíos. “Junta dinero, empieza a juntar dinero pend…”, le dijeron a la mujer. Al fondo se escuchaba la voz de Norberto “Ayúdame tía”, alcanzó a entender ella.

Osvaldo y su papá, fueron de inmediato a denunciar a la FAS. Sin embargo, la tía de Norberto continuó con las negociaciones. Primero querían 5 millones, luego 3, después uno… al final acordaron mucho menos.

Mientras estaban en el Ministerio Público, la señora llamó a su hijo y su esposo. Les dijo que ya había llegado a un acuerdo con los secuestradores, y les pidió que fueran a la casa por dinero y alhajas para pagar. Ambos salieron de ahí, Quien continuó hablando con el secuestrador fue Osvaldo. El delincuente le dio distintas indicaciones y le dijo a donde dirigirse con el pago.

La cita fue a las 3:00 de la mañana frente a un lavado de autos de Calzada de las Bombas.

Ahí le ordenó lanzar el bolso con el dinero a una reja frente al mencionado negocio y luego irse a donde, según él, liberarían a Norberto. Pero ese instante no llegó.

Osvaldo se fue a casa a las 7:00 de la mañana. En el camino encontró el auto de su primo. Estaba muy cerca de su domicilio.

El Yaris quedó estacionado en una de las puertas de acceso a un deportivo, junto al Club de Golf México. En el piso, a un lado, estaban las llaves.

Según el reporte, Ahí pidió ayuda de la policía. Sin embargo, los agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana que llegaron, no preservaron la evidencia.

En lugar de llamar al Ministerio Público o asegurar el carro, lo revisaron, permitieron que lo encendieran con las llaves y se lo llevaran a casa. Los uniformados lo escoltaron en su patrulla.

Aunque peritos de la Procuraduría analizaron el vehículo, ya no hallaron huellas, ni nada que pudiera servir para rastrear a Norberto.

Agentes de la Policía de Investigación (PDI) revisan grabaciones de cámaras, analizan llamadas, realizan cruces de datos… todo para saber qué paso con él. Hasta anoche, no había noticias de su paradero.

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IM/CR

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