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Comicios Azafrán
Comicios Azafrán

Columnas viernes 05 de abril de 2019 - 03:37


Este mes iniciará el proceso electoral en la democracia más grande del mundo para elegir a 543 representantes parlamentarios y al primer ministro para los siguientes cinco años de gobierno de India. Los principales contrincantes son Narendra Modi, actual primer ministro en busca de la reelección, y Rahul Gandhi, el joven heredero de la dinastía política Nehru-Gandhi que ha gobernado India la mayor parte del tiempo desde su independencia. Con un padrón electoral de alrededor de 900 millones de personas, el esfuerzo requerido es tan monumental que se lleva a cabo en siete fases durante dos meses.

Hace cinco años, el partido de Modi, BJP, arrasó en las elecciones con 282 escaños, mientras que el Congress (partido de Rahul Gandhi) sólo consiguió 44. Sin embargo, este año se enfrentan a un panorama distinto. Si bien Modi continua siendo el candidato más fuerte, Rahul se ha posicionado mejor y con mayor credibilidad que los comicios de 2014.

Esto se debe en parte a una campaña política mejor diseñada y al desencanto de la población por la gravedad del desempleo y las condiciones precarias del sector agrícola, así como el poco crecimiento que tuvo el país en contraste con las altas expectativas que Modi prometió para llegar al gobierno. Modi ha recurrido a un discurso que aboga por la continuidad de su gobierno para alcanzar los objetivos de desarrollo y a politizar las emociones de su electorado, especialmente respecto a su seguridad. El BJP se ha caracterizado por explotar el discurso contra Pakistán y los musulmanes como las principales amenazas a India, por lo que la crisis de febrero se sumó como un elemento a favor de la campaña de Modi, pues, además, ha construido su imagen como la de un líder fuerte y capaz de defender a India con mano dura. Por otro lado, el éxito de la Misión Shakti con la que India se sumó a las potencias espaciales (Estados Unidos, China y Rusia) al lanzar su primer misil anti-satélite también se ha usado estratégicamente para dar contrapeso al descontento de la población.

Estas elecciones podrían teñir al país nuevamente de color azafrán, símbolo del hinduismo y adoptado por los nacionalistas hindúes. De lograr la reelección Modi y el BJP podrían continuar con políticas que perjudiquen aún más a las minorías religiosas (principalmente a los musulmanes) y que fomentan discursos de odio y violencia contra estas comunidades vulnerables. Ante este escenario y la ventaja de Modi, varios partidos de oposición local en los diferentes estados se han unido en coalición con el objetivo de mermar los votos del BJP. Si bien es difícil que con esto logren derrotar a la figura populista y carismática de Modi, es posible que en esta ocasión el BJP no logre tener una mayoría absoluta en el Parlamento.

• Es especialista en geopolítica asiática, la relación
India-China y sus arsenales nucleares. @alikaboe

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