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Como fabricar un delito

Como fabricar un delito

Columnas lunes 01 de julio de 2019 - 04:34


El pasado mes de junio, dos terribles asesinatos de jóvenes estudiantes estremecieron a nuestro país; el primero. el secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo y el segundo de Leonardo Avendaño cuyo cuerpo fue encontrado en una camioneta en un paraje abandonado.

En este segundo caso, la responsabilidad del crimen fue fincada por la Procuraduría capitalina al sacerdote de la Rectoría, Cristo Salvador, Francisco Javier Bautista.

Las falaces pruebas de la fiscalía se basan en unos mensajes enviados por el occiso, que informan se dirigía a la rectoría, así como su llegada a la misma; las imágenes del ingreso del vehículo del occiso, alrededor de las 11 pm, y las del egreso, alrededor de las 3 am; así como el teléfono móvil del P. Francisco Javier, hallado en la camioneta donde fue encontrado el cuerpo, y la ruta que el GPS marcaba de la iglesia al paraje donde fue encontrado.

El pasado martes 25 de junio tuve la oportunidad de visitar al P. Francisco Javier en el Reclusorio Oriente y pude conocer de primera mano la verdad de los hechos.

La noche del asesinato, el P Javier, después de sus labores parroquiales y visitar a un enfermo, regresó a su iglesia antes de las 11 pm, vio a un grupo de personas en los salones, los saludó para después entrar a descansar en su habitación, no vio, ni saludó en toda la noche a Leonardo Avendaño.

Al siguiente día cuando se dio a conocer la desaparición del joven, el sacerdote estuvo en todo tiempo dispuesto a colaborar con la autoridad, ellos lo engañaron diciéndole que lo consideraban sólo como un testigo, lo revisaron corporalmente sin que encontraran huellas físicas que pudieran denotar violencia, dio acceso a las cámaras de las cuales borraron imágenes clave de su ingreso a la casa parroquial, le pidieron permaneciera encerrado sin hacer declaraciones a la prensa; mientras, la fiscalía hizo correr el rumor de que el asesino se había dirigido con rumbo al aeropuerto y podía escapar, siendo que siempre estuvo bajo su vigilancia.

Después de varios días en manipular a la opinión pública y hacer entender que el asesino estaba prófugo, dan a conocer su captura, misma que hacen en el lugar del cual nunca había salido.

Las famosas imágenes de las cámaras en absoluto son nítidas, no se puede concluir de dichas imágenes quiénes viajaban en la unidad del joven asesinado, en cuanto al teléfono celular hallado en la unidad, ha quedado demostrado que el P.

Javier días antes lo había dado a guardar al occiso y usó en otro equipo, y de ello ya dio testimonio Josué Avendaño, hermano del difunto

Por otra parte, es extraño que en un homicidio no clarificado se haya cremado el cuerpo de la víctima, cuando lo normal es preservarlo para pesquisas posteriores.

Por último, el día de la audiencia, el juez, de forma inexplicable le negó el uso de la palaba al sacerdote.

Por lo anterior, cabe duda que la Procuraduría de la CDMX engañó todo el tiempo al P. Francisco Javier y a la opinión pública; ganó tiempo para fabricar burdamente un delito que el sacerdote jamás cometió. La gente de su parroquia sabe perfectamente que el sacerdote es inocente y con gran valentía han protestado y manifestado su inconformidad, por desgracia no se ha visto un apoyo contundente de la Arquidiócesis de México, cuyo silencio podría dar a la opinión pública la equivocada impresión de estar de acuerdo con las mentiras de la perversa Procuraduría capitalina.



•Sacerdote y exvocero de la
Arquidiócesis de México.

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/CR

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