Complots
Complots

Columnas lunes 18 de febrero de 2019 - 02:01


La mirada inquisitiva, todoabarcante, luminosa de nuestro Padre de Pueblos cubre la totalidad del territorio mexicano, desde el tórrido desierto Del Valle de Guadalupe con sus uvas achamoyadas, hasta el Altiplano huachicoleado, y hasta la selva voluptuosa y arrebatada que lo vio nacer y le inyectó esa vida, esa pasión que lo distingue. Nada se le escapa: no se mueve la hoja de un árbol… Perdón, mala referencia. Quiero decir que se entera de todo, y eso incluye las mil y un conspiraciones que se esfuerzan en controlar malignamente a nuestra patria, como lo hicieron durante la oscura noche neoliberal y apuesto que lo harán durante la primavera eterna de la 4T, porque les aseguro esto: no importa lo brillante que sea un plan maquinado por nuestro Señor Presidente, desde pagar 100 mil millones de pesos por un aeropuerto inexistente, hasta poner a un ingeniero agrónomo a cargo de Pemex y darles una bofetada a las calificadoras, hasta avalar con silencio paternal que el camarada Jiménez Espriú se haga el sueco con el depa de Houston y luego pase por alto que a las empresas creadas ex profeso, en Estados Unidos al menos, más les vale pagar impuestos, siempre habrá una conspiración que explique la catástrofe. Oh, sí: créanme, seguirán apareciendo.

Y es que la lista ya es larga. Cuánto hemos aprendido de nuestro Padre Benefactor sobre las verdades ocultas del mundo, hoy verdades reveladas. Si entiendo bien, hay una mega mafia que incluye a todas las demás, que vendría a ser la Mafia en el Poder, o sea, una versión azteca de los Sabios de Sión. Y luego están las submafias, las mafias bebé, que no por serlo dejan de constituir un peligro atroz. ¿Cuáles son las mafias bebé? La aeroportuaria. La de los medios, claro, que se empeñan en hacer campañas de desprestigio. La de las calificadoras, que siguen sin venir a ver lo corrupto que estaba Pemex; menos mal que nuestro Líder tiene otros datos: seguro que con eso frena la degradación de los bonos de Petróleos y nos ahorra 18 mil millones de dólares, que en cualquier caso son pocos a cambio de la inversión inmejorable que supone mantener en sus puestos a Rocío Nahle y Tabo Romero. La de los huachicoleros, que en realidad son los políticos y empresarios del prianismo, del viejo régimen, como ya nos explicó el camarada Epigmenio Ibarra. La de las guarderías, trincheras impías del neoliberalismo. La de las energías limpias, que ya desenmascaró Manuel Bartlett, él sí un modelo de limpieza. La de las mujeres que dicen que las están secuestrando, un problema, sabemos, inexistente, lo que delata que se trata de una campaña contra Claudia Scheinbaum. Y, por supuesto, la de los científicos.

Estoy convencido de qué hay otras mafias. La literaria, por ejemplo, que encabeza Rafael Pérez Gay. La de economistas, que encabezan Isaac Katz, Macario Schetinno y sobre todo Valeria Moy. O la de la Policía Federal: esperen a que avancen otro poco las conversaciones sobre la Guardia Nacional. O la de las medicinas: esperen a que empiece el desabasto. Nos lo revelará nuestro Líder. Y es que podríamos darle el protagónico de una nueva edición de los Expedientes X. Adiós, David Duchovny. Adiós, Fox Mulder. Nada más, por favor, no nos quiten a Gillian Anderson. Hay cosas sagradas.

Envie un mensaje al numero 55-13-60-28-33 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas


CuadrantesColumnas
2019-03-22 - 03:55
¿Derogar o transformar?Columnas
2019-03-22 - 02:14
Foie gras con KushnerColumnas
2019-03-22 - 02:11
Tata Martino no será “barco”Columnas
2019-03-22 - 02:02
Elecciones entre elefantesColumnas
2019-03-22 - 01:58

Publicidad


Más leidas


Lo último


SIGUENOS EN TWITTER


+-