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Con técnica 3D, arqueólogos hallan y reconstruyen submarino de la I Guerra Mundial

Con técnica 3D, arqueólogos hallan y reconstruyen submarino de la I Guerra Mundial

Entornos jueves 05 de septiembre de 2019 - 05:04

REDACCIÓN

A 15 metros bajo el nivel del mar, en la Playa Occidental de la Isla Santa Margarita, Baja California Sur, yacen los restos del USS

H-1, Seawolf, un submarino con el que Estados Unidos inspeccionaba la costa atlántica de su territorio durante la I Guerra Mundial.

Se trata de una embarcación construida en 1909; un modelo estrella en el campo del patrullaje que se hundió en marzo de 1920, en la costas sudcalifornianas cuando regresaba de Panamá a Estados Unidos.

El hallazgo lo realizó un periodista de la entidad en 2016 que dio aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) quienes registraron la zona y ubicaron el navío.

Con ayuda de la fotogrametría los arqueólogos subacuáticos realizaron tomas fotográficas de cada uno de los componentes y mediante un software, que puede predecir el ángulo y tamaño de cada objeto, se realizó una reconstrucción en 3D que permitió el estudio del barco, el único de esa época encontrado en aguas nacionales.

El 6 de enero de 1920, el H1 junto con el H-2, emprendió su regreso a California, en la costa este, cruzando por el canal de Panamá. Al anochecer del 12 de marzo, los dos submarinos navegaban en aguas sudcalifornianas, pero en medio de una tormenta, sin posibilidad de maniobra, el H-1 encalló a 365 metros de Punta Redonda, en Isla Santa Margarita.

El comandante James R. Webb ordenó a la tripulación abandonar la embarcación y nadar hacia la playa.

Cuatro de los 25 tripulantes, incluido Webb, fueron vencidos por el mar. A 400 metros de distancia, en medio de la oscuridad, el H-2 logró cambiar curso, sin embargo, su posición impidió ayudar al H-1.

Los días siguientes, barcos de salvamento de la armada norteamericana intentaron poner a flote al USS H-1.

Después de intensas maniobras se fue a pique, y el 12 de abril su nombre quedó grabado en la lista de la marina de guerra norteamericana.

Le siguieron rumores de búsquedas organizadas por expertos en naufragios, quienes decían haber visto su casco; las expediciones de retorno fueron incapaces de encontrar el fantasmal pecio.

De acuerdo con informantes locales, el H-1 se había vuelto a ver hacía tres años, cuando pobladores de Puerto Alcatraz guiaron a un pescador deportivo a lo que ellos pensaban era una roca.

El sitio fue víctima de saqueo por los componentes de bronce, hasta que el fotorreportero Alfredo Martínez lo relocalizó y dio aviso al INAH.

Ahora, el H-1 forma parte del gran rompecabezas histórico de la navegación en el Pacífico mexicano, que especialistas de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH intentan armar.

Roberto Junco, titular de la SAS, comentó que el nuevo pecio coloca una pieza del siglo XX al rompecabezas, y dio a conocer los avances del proyecto para estudiar y conservar esta embarcación, realizado junto con el arqueólogo George la Marina Norteamericana, y concebido como una prueba piloto para visualizar al patrimonio cultural sumergido, en beneficio económico de las comunidades cercanas al sitio.

“De popa a proa, la embarcación mide 44.30 metros; desde popa, a los 31.8 metros, la estructura se colapsa y se observa el área de controles, y más adelante la de torpedos; la parte de la torreta también está colapsada. El estado del casco es malo y donde éste se ha perdido hay múltiples agujeros que dejan ver el esqueleto del submarino. La sección de popa está llena de arena”, explicó el arqueólogo.


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IM/CR

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