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Defensa de la España que somos
Defensa de la España que somos

Columnas jueves 28 de marzo de 2019 - 02:29


Los quinientos años del arribo de Hernán Cortés a las costas del territorio que él nombró “Nueva España del Mar Océano”, vuelven a provocar escozor en la memoria histórica de México, un país que reniega, una y otra vez, de sus orígenes fundamentalmente españoles. ¿O acaso algún presidente de los franceses exige disculpas a la república italiana por conquistar la Galia e imponer la lengua romance que hoy hablan?

La interpretación del presidente Andrés Manuel López Obrador ha motivado también un desaguisado diplomático innecesario con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sánchez es el único interlocutor de izquierda del gobierno mexicano en Europa, el único mandatario que ha realizado una visita oficial a México hasta la fecha.

El jefe del Estado mexicano lanza fuego amigo al jefe del gobierno español en una hora crucial. ¿Convenía hacerlo a un mes que tengan lugar elecciones generales? La memoria histórica no será el eje de los comicios en la Península ibérica, pero el PSOE ha salido mal parado frente a la carta de agravios del gobierno mexicano. El gobierno socialista la respondió de manera escueta exponiendo que “la llegada […] de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas”.

La oposición ha aprovechado mejor la afrenta. Pablo Casado, líder del Partido Popular, ha sido quien ha entendido mejor el desafío y expresó que reivindicará la Hispanidad, el papel de España en América. Incluso el partido de izquierdas “Podemos” ha sido consistente al respaldar la posición del presidente mexicano.

Mientras tanto, Sánchez y el PSOE se quedan entre la espada y la pared: incapaces lo mismo de reivindicar el nacionalismo español o una reinterpretación progresista de la historia.

De este lado del mar, el asunto muestra que medio milenio no ha sido tiempo suficiente para superar traumas, complejos y atavismos. Seguimos mirándonos el ombligo sin aceptar nuestra herencia española. No es un tema reciente. En los pininos del Estado mexicano, Lucas Alamán expuso la posición paradójica que prevalece sobre la Conquista: “aquellos que encuentran justa la independencia por la injusticia de la Conquista […] no se dan cuenta que dejan a dos terceras partes de la población de la república sin país”. Más apremiante resulta ahora, como se ha comprometido el propio presidente López Obrador, que el Estado mexicano atienda con justicia a los pueblos indígenas.

En el siglo XX, Jorge Luis Borges, poeta argentino que no era particularmente afín al país ibérico, escribió un poema sobre la madre patria que resuena en estos momentos: “podemos profesar otros amores, podemos olvidarte como olvidamos nuestro propio pasado, porque inseparablemente estás en nosotros, en los íntimos hábitos de la sangre”. Por eso, ¡qué viva España!



•Internacionalista, especializado en diplomacia
europea.Twitter: @carlospeimbert

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/CR

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