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Destrucción del matrimonio

Destrucción del matrimonio

Columnas lunes 05 de agosto de 2019 - 01:37


El pasado 29 de julio, los ministros de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pronunciaron una sentencia que a todas luces es un atentado al matrimonio civil que busca debilitar aún más un vínculo que, de suyo, ha venido perdiendo su verdadera naturaleza hasta quedar prácticamente irreconocible.

A consecuencia del amparo de un quejoso que pretendía una indemnización por daño moral a causa de infidelidad, los jueces desecharon la queja bajo los argumentos de tutela de los derechos humanos al libre desarrollo de la personalidad y de libertad sexual, en la sentencia reducen la fidelidad entre los cónyuges a un mero acuerdo moral en el ámbito privado de la pareja, en el que prevalece la autonomía de la voluntad de los cónyuges para ser cumplido o no, incluso para tolerar el acto inmoral.

Los señores ministros, que votaron tres contra uno, argumentaron valoraciones subjetivistas al afirmar que la constitución de vínculos afectivos en las relaciones de pareja siempre conlleva el riesgo natural de que el amor o los afectos de uno hacia el otro desaparezcan y se produzcan conductas como la infidelidad que puedan causar dolor, pero no por ello se pueda exigir indemnización y la reparación civil por el daño moral.

Al final de cuentas, el Tribunal justifica la infidelidad que lleva a las relaciones extramaritales, pues según él, se dan en la esfera de la autonomía y desarrollo de la personalidad y la libertad sexual por lo que la persona puede decidir de manera autónoma y con pleno conocimiento, cómo, cuándo, dónde y con quién tener relaciones sexuales sin más limitación que contar con el acuerdo de la persona con las que la lleva a cabo.

En nuestro sistema de derecho, el matrimonio todavía es considerado como institución que, por el acuerdo de la voluntad de los cónyuges, se constituye bajo normas de orden público que deberían ser protegidas y no debilitadas. La fidelidad conyugal nopuede ser considerada una cuestión sexual de libre albedrío que fácilmente pueda ser quebrantada con la excusa de la libertad personal, es un deber que trasciende a los mismos esposos y que va y afecta a las relaciones de los padres con sus hijos.

Lo grave de esta determinación es que se relativiza jurídicamente al matrimonio civil, se vuelve frágil y desechable, el acto jurídico se ve reducido a puras conveniencias individualistas y egoístas privilegiando no una libertad que conlleva responsabilidad sino un libertinaje subjetivo, egoísta y destructor, sin importar los daños que conlleve para el cónyuge y los hijos.

La destrucción de la familia sigue en México transitando a toda velocidad, a los católicos no nos queda más que reforzar el sentido profundo del matrimonio, siempre y sólo entre un hombre y una mujer, para el bien y la complementación de los cónyuges y la procreación de los hijos, es éste el proyecto creacional de Dios, todo lo demás viene del Maligno.

•Sacerdote y exvocero de la Arquidiócesis de
México.

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/CR

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