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Donaire, corazón de león

Donaire, corazón de león

Columnas lunes 11 de noviembre de 2019 - 01:45

Lo conocimos hace bastantes años, fue de las muchas cosas buenas que me dejó Box Azteca, el recuerdo de personas sin par, de atletas y amigos extraordinarios. Nonito Donaire, uno de los filipinos históricos que el boxeo nos regaló, vuelve a dar una cátedra de tenacidad y pasión, peleó como siempre, con el corazón de guerrero imbatible, con la alegría que contagia al hacer lo que ama.

Donaire fue verdugo de los mexicanos más destacados de su categoría, Márquez, Montiel, Arce y Juárez; a sus 36 de edad, perdió el que, quizás, sea uno de los combates más espectaculares de 2019; su rival, el japonés Naoya Inoue, acabó el combate con la nariz rota y con una fractura en el hueso orbital derecho, ganó la pelea, unificó los títulos de la Asociación Mundial de Boxeo y la Federación Internacional de Boxeo y obtuvo también el trofeo “Muhammad Ali”, un trofeo que Donaire prometió que llevaría a casa, para sus hijos y lo cumplió.

En un gesto de humildad, Nonito Donaire pidió prestado el trofeo a Inoue, por una noche, para que sus hijos pudieran verlo y tocarlo, en un gesto de deportivismo, el japonés lo hizo posible. Donaire extendió un agradecimiento público hacia quien fuera su rival la noche del jueves; junto a sus hijos, felicitó a Naoya; ese será, sin duda, un momento que los hijos de Nonito recordarán por siempre y también, uno de esos momentos inolvidables que da el boxeo, los que cierran con broche de oro, una noche redonda de una pelea memorable.

Nos da gusto ver qué un amigo es tan feliz haciendo lo que ama, nos enorgullece apasionarnos de un deporte en el que la rivalidad concluye cuando suena la última campanada, dónde los rivales terminan, después de doce rounds de intercambio constante de golpes, con el abrazo fraterno que reconoce el esfuerzo y cualidades de un oponente. Me gustan esas peleas, las que no dejan dudas, las que no dan cabida a la especulación.

Donaire no es un jovencito, hace varios años estuvo cerca del retiro, el fantasma recurrente que transita por la voluntad de los peleadores que se ven, momentáneamente, experimentando las sensaciones que produce el fracaso, muy similares a las que producen los golpes.

El hecho de que Nonito Donaire sea capaz de seguir subiendo al ring a enfrentar a un boxeador diez años más joven que él, en plenitud de facultades, habla mucho de su determinación, de la constancia y disciplina que pone en su trabajo y de la fortaleza de su mente.

Hay formas distintas de perder. La pelea contra Inoue inyectó en Nonito Donaire el gas que su carrera había perdido, regresar a ese nivel, a su edad, es sin duda una acción titánica y merece todos los aplausos que su desempeño generaron ¿Revancha? Deberían otorgarle a Donaire esa posibilidad en 2020, pues, si otra vez el fantasma del retiro le ronda por la mente, el sano juicio de la promotora y en honor a las buenas peleas, ese contrato de revancha directa, debería de firmarse cuánto antes.


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/CR

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