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Duarte, ¡un pobre político!

Duarte, ¡un pobre político!

Columnas viernes 19 de julio de 2019 - 02:22


A este país solamente le falta que reconozcan al exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, como preso político del sistema neoliberal que encabezó Enrique Peña Nieto y que en aras de la justicia sea puesto en libertad para que se reúna con su esposa e hijos que viven pobremente en la ciudad de Londres, donde se vive y come nada más y nada menos que con libras esterlinas que no cualquier mexicano desvalido, perseguido e inocente puede costear.

El acuerdo oscuro al que llegaron las autoridades peñistas con Duarte es lo menos importante, lo grave es que nos quieran vender la historia de que este señor, uno de los más corruptos de todos los tiempos, es una víctima que se entregó voluntariamente para salvar a su familia.

Javier Duarte es un delincuente de cuello blanco, robó al país, a Veracruz y a sus habitantes, de eso no hay duda; lo otro es un asunto político que el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador tendrá que investigar y sancionar si verdaderamente está en contra de la impunidad que, junto con la corrupción, ha sido y es un cáncer latente, imparable y vergonzante.

En política las coincidencias no existen: Duarte se está victimizando, quiere sacar ventaja de la promesa que el Presidente López Obrador hizo respecto a que dejaría en libertad a todos los presos políticos que están en la cárcel.

Duarte, al igual que la mayoría de los priistas que formaron el clan Peña, no son blancas palomas; sus acusaciones y denuncias tienen dos propósitos, el primero, salir en libertad, que, en lo personal, espero no tenga resultados favorables para el exgobernador veracruzano que debe pagar por todo el daño hecho a un estado tan hermoso como lo fue Veracruz. ¡Los muertos reclaman justicia!

El segundo es vengarse de quienes fueron sus aliados en los actos de corruptela: Enrique Peña Nieto, Raúl Cervantes, Elías Beltrán y Miguel Ángel Osorio Chong, quienes no solo gozan de salud y dinero, sino de lo más valioso que puede tener un ser humano: la libertad.

El video hecho público, sus cartas donde acusa y narra cómo fue que acordó con las autoridades federales su detención es una prueba contundente de la podredumbre que reinó en la gestión de Peña Nieto.

Es un reto también para la actual administración lopezobradorista porque dependerá de su actuación en este caso si es o no un gobierno diferente; considerarlo un preso político sería un golpe terrible para los mexicanos que confiaron en que con la entrada de la cuarta transformación se castigaría conforme a la ley a los políticos corruptos.

Javier Duarte no es un pobre político, como diría Carlos Hank González, es un político que disfrutó al máximo de las mieles del poder y la prueba es que su esposa, Karime Macías, vive en una de las ciudades más caras del mundo.

•Egresada de la escuela de PCSG. Exdiputada
constituyente. Defensora de los animales y
fundadora de "Ángeles Abandonados".

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/CR

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