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Ecos de primer año de la 4T

Ecos de primer año de la 4T

Columnas jueves 05 de diciembre de 2019 - 01:18

Con un poco más de tiempo y perspectiva, es posible abordar el mensaje del presidente López Obrador con una mirada más fría y encontrar mensajes relevantes para el entorno económico y las empresas mexicanas.

Por principio de cuentas, es necesario abordar los datos que estuvieron ausentes. Entre estos, y de manera relevante, faltó un diagnóstico más certero de la crisis de inseguridad que atraviesa el país y los “resultados” de la estrategia que ha implementado el Gobierno a partir de diciembre de 2018.

Desafortunadamente el número de homicidios registrados en 2019 permiten proyectar que el año cierre con casi 36 mil, lo que significa que será el año más violento en la historia moderna de México. Quizá aún más preocupante únicamente uno de cada 10 de estos homicidios se castiga, de acuerdo a datos de la organización “Causa Común”.

Más allá de la preocupación que estos datos pueden significar para cualquiera de nosotros como ciudadanos, esta realidad impacta de manera importante en la actividad económica pues, en la medida en que el país es percibido como riesgoso y que el Gobierno es incapaz de controlar la violencia, el atractivo para recibir nuevas inversiones productivas se reduce reduciendo, de manera natural, en el dinamismo económico y la generación de empleos formales.

Una de las explicaciones de la falta de crecimiento en el país se relaciona precisamente con la falta de confianza que ha generado el Gobierno federal, misma que se refuerza con la crisis de inseguridad.

Un aspecto que sí estuvo presente en el mensaje del presidente López Obrador fue la supuesta manera en el que la economía mejora “desde abajo”.

Preocupa que el presidente asegure que ha sucedido así, cuando no hay información estadística que lo respalde. Ni el INEGI, que en estos días está absorbido por el Censo de Población y Vivienda, ni Coneval, cuyo principal insumo de información es precisamente el INEGI, han tenido el tiempo necesario de verificar el efecto que los nuevos programas sociales han tenido. Aún el análisis de manera intuitiva es difícil de realizar, ya que una de las características más criticadas de los nuevos programas es, precisamente, su falta de focalización (por citar un ejemplo, no es posible saber si quienes reciben becas son la población en las condiciones de mayor vulnerabilidad en los términos de la metodología y la definición multidimensional de la pobreza que establece el Coneval).

Más allá de la polémica teórica, lo que es un hecho que estos programas no han tenido mayor impacto en el consumo. Si se compara el consumo privado de agosto de 2019 respecto a agosto de 2018 resulta que únicamente creció 0.1% lo que significa que, de no haber modificaciones en el diseño y focalización del gasto social de la 4T, no habrá porque prever que para 2020 vayan a aumentar la demanda y así dinamizar la economía.

Partiendo de que, a diferencia de 2019, se espera que en 2020 la economía norteamericana reduzca su dinamismo reduciendo el impulso de las exportaciones mexicanas, únicamente se prevé que la reactivación de la industria de la construcción (donde los proyectos públicos jugarán un papel medular) pueda hacer una diferencia en favor del crecimiento del país.

Después de un 2019 en el que el país no logró crecer, sabe a poco.


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/CR

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