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El Aeropuerto de Daxing, un sueño chino hecho realidad

El Aeropuerto de Daxing, un sueño chino hecho realidad

Columnas martes 15 de octubre de 2019 - 10:16

La película “Vivir” de Zhang Yimou, creador de cintas icónicas sobre China, muestra la vida llena de atropellos de una pareja que sobrevive las transformaciones políticas de China entre 1940 y 1961.

La película retrata a la pareja como un par de abuelos que cuidan de su nieto después de haber perdido a sus dos hijos; al más pequeño en un accidente mientras trabajaba en la producción de acero y a su adolescente hija después de dar a luz sin supervisión médica ya que los médicos eran parte de una inaceptable burguesía en China en 1961.

Al final del filme, el nieto pregunta a sus abuelos, quienes le han regalado una caja con pollos, en qué se convertirán sus pollos cuando crezcan. “En gansos” responde el abuelo. “¿Y después?” el niño pregunta de nuevo. “En ovejas… y después en vacas” el abuelo contesta. La abuela interviene y con emoción señala que cuando la familia tenga vacas su nieto podrá montarlas y transportarse en ellas. El abuelo rechaza la intervención de la señora diciendo: “No, cuando el niño crezca, él montará trenes, luego aviones, y la vida será mejor y mejor para él”. Con esa afirmación, el abuelo perdona al gobierno comunista y sus políticas fallidas por haberle quitado a sus hijos y se muestra esperanzado ante la idea de un gobierno que pueda facilitar a su nieto una vida mejor.

La resignación y esperanza que coexisten en el personaje del abuelo es un sentimiento que no es ajeno a la generación de adultos mayores que viven hoy en China y que han visto su vida y la de sus familias mejorar progresivamente, sin olvidar lo duro de la vida en décadas pasadas. Esa esperanza generacional fue desde luego convertida propagandísticamente en el “Sueño Chino”. Con los años, el sueño chino adquirió significados como superar al Reino Unido y a los Estados Unidos como potencias industriales, salir de la pobreza, y devolver a China su dignidad como país.

Hoy, el sueño chino se ha materializado en el nuevo Aeropuerto Internacional Daxing de Beijing. El mega proyecto ha demostrado la capacidad tecnológica e industrial que tiene China para terminar una obra del tamaño de casi 100 Estadios Azteca en tan sólo 5 años. Pero más allá del asombro que el término de la obra merece, es necesario hacerse algunos cuestionamientos sobre la misma.

¿Era logísticamente necesario un nuevo aeropuerto? Debatible.

Si bien el Aeropuerto Internacional de Beijing, construido en 1958, ha registrado hasta el 60% de vuelos retrasados, esto no se debe a una incapacidad de las instalaciones para manejar el número de gente que transita en ella. El problema que obstaculiza la operación puntual del aeropuerto es un excesivo uso del espacio aéreo por parte de las fuerzas militares de China. La solución a la ineficiencia operativa del aeropuerto de Beijing, de acuerdo con expertos en temas militares, pudo haber sido resuelto disminuyendo la actividad de aviones militares, pero desde luego eso es un escenario imposible.

De cualquier manera, el aeropuerto Daxing ha sido construido previendo en años próximos un aumento en la demanda de vuelos con transferencia o destino en Beijing, en cuyo caso, logísticamente un aeropuerto no sería suficiente, así Daxing es uno de los 450 aeropuertos comerciales que China espera tener para el año 2035.

Aeropuerto de Daxing. Fuente: Baidu Images.

¿Era políticamente necesario? Sí.

El aeropuerto es un mensaje político en múltiples aspectos. En primer lugar, el aeropuerto es una demostración de que China ha avanzado en sus políticas ambientales, tema con el que la comunidad internacional siempre había presionado a China. El Aeropuerto Internacional Daxing es el primero en China en obtener el certificado estadounidense de Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, al contar con instalaciones que aprovechan al máximo la luz del día y sistemas de aire acondicionado que son amigables con el ambiente.

En segundo lugar, demuestra el poder y la voluntad política del Partido Comunista para lograr sus objetivos. La construcción del aeropuerto Daxing busca crear alrededor de éste un nuevo espacio de desarrollo urbano en una zona antes poco habitada al sur de Beijing y así promover un desplazamiento poblacional hacia ese lugar. Sin embargo, para construir el aeropuerto fue necesario el desalojo de personas. Según medios locales, cerca de 20 mil habitantes fueron desplazados de la zona en donde ahora está el aeropuerto. Cada uno de ellos recibió 50 metros cuadrados de vivienda y el equivalente a medio millón de pesos como compensación por desalojar sus hogares y ceder el paso al aeropuerto.

Por otra parte, el aeropuerto es una exposición de los logros tecnológicos de China, mismos que expone sutilmente como un logro político. Con tecnologías de reconocimiento facial, provistas por Huawei y China Unicom, el aeropuerto disminuirá los tiempos en las áreas de migración y chequeo de documentos. Para los nacionales de China, esto es motivo de orgullo, para los extranjeros es una muestra del potencial de desarrollo de China.

¿Era económicamente necesario? Sí, y el gobierno chino debe tener cuidado con ello.

Sin duda China ha sorprendido al mundo con la cantidad y calidad de grandes obras como el puente que conecta Hong Kong con Macao o el tren de alta velocidad que conecta China de este a oeste con tres mil kilómetros de vía férrea. En este sentido, el aeropuerto, también ha sorprendido por la inversión de 11 mil millones de dólares en él. Sin embargo, el gobierno chino debe buscar una forma de no depender de mega proyectos de infraestructura para mantener su economía activa. Aunque en un esquema a corto plazo, este tipo de inversiones parece estimular la economía, debe existir consciencia de que en el largo plazo puede no resultar sustentable.

Así, el aeropuerto es una muestra de las fortalezas política, militar, económica, industrial y tecnológica de China, aunque también denota un par de debilidades. Por lo pronto, el aeropuerto es una obra que habla de la grandeza de China, da legitimidad al Partido Comunista Chino ante su población y ayuda a la estabilidad social que es necesaria en los tiempos en los que China registra tasas de crecimiento menores.

Pienso en el pequeño niño de la película. Su abuelo le dijo que podría subirse a trenes y aviones cuando creciera y de ser un personaje real, seguramente podría, ese pequeño representa a una generación que fue criada en condiciones difíciles y ha visto hoy el sueño chino realizado y materializado en un aeropuerto.

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/CR

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