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El Chapo Guzmán: volar en círculos

El Chapo Guzmán: volar en círculos

Columnas jueves 18 de julio de 2019 - 01:09


La vida de Joaquín El Chapo Guzmán, es en círculos, como el vuelo de las palomas mensajeras, donde siempre se retorna al punto de partida.

En la corte de Nueva York, al escuchar la sentencia que lo dejará en prisión hasta su muerte, el líder del Cártel de Sinaloa quizá recordó el tiempo en que se quebró todo, cuando la violencia partió toda la estructura de complicidad que funcionó como amalgama cuando el jefe más importante era Félix Gallardo.

El asesinato de Guadalupe Leija, la esposa de Héctor El Güero Palma precipitó todo y es que la crueldad del perpetrador del crimen, el abogado venezolano Rafael Clavel Moreno, resultó extrema.

Clavel Moreno la había enamorado y la convenció de fugarse a California, Estados Unidos. Huyeron con Héctor y Nataly, los hijos de Lieja y El Güero Palma. Aquello se convirtió en un verdadero terremoto en una organización criminal acostumbrada a lealtades de acero.

A la esposa de Palma Salazar le robaron dos millones de dólares, la degollaron, tiraron su cabeza en una autopista y le enviaron las manos en una caja metálica al viudo para que entendiera el mensaje.

Clavel Moreno viajó a Venezuela con los pequeños Palma Leija y en el puente de La Concordia, en San Cristóbal, los arrojó por un barranco.

El Chapo Guzmán supo que se tenía que tomar partido y que a partir de ese momento se rompían acuerdos y jerarquías.

Enviados y socios de Guzmán y de Palma Salazar se encargaron de que Clavel Moreno cayera en manos de las autoridades venezolanas y en un separo policiaco se “suicidó”, colgándose en una reja, aunque a todos les extraño que el cuerpo ya no contara con una sola uña de los 10 dedos.

De aquello resultó una sangría que tuvo su momento más alto cuando, en una confusión, murió el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en el aeropuerto de Guadalajara.

El Chapo ya nunca tuvo paz, porque lo perseguirían autoridades y enemigos y lo rodeaban amistades ya muy frágiles. El horizonte le deparaba grandes escapes, pero la suerte ya estaba echada.

Es probable que al escuchar la sentencia vitalicia y las palabras del juez Brian Cogan, señalando las “montañas de evidencias” y “las atrocidades criminales más terribles”, pensara también en las guerras que cruzaron la historia del narcotráfico mexicano hasta que él se hizo del control absoluto.

Se acabó el festejo desde hace mucho, y El Chapo se quejó de los “30 meses de tortura” a los que dice se le ha sometido. Su problema es que la verdadera prueba tan solo está iniciando y que ya no habrá túnel que lo salve de la cárcel de máxima seguridad de ADX en Florance, Colorado.

•Twitter: @jandradej

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/CR

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