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El México que no existe

El México que no existe

Columnas miércoles 01 de mayo de 2019 - 02:05

Nada me gustaría más que iniciar diciéndoles lo maravilloso que se está en México, donde, primeramente, nos sentimos seguros y confiados de que nadie atentará en contra de nuestra vida; donde las grandes inversiones han hecho crecer nuestra economía y todos gozamos de un trabajo bien remunerado, con seguridad social de primer mundo, con un aeropuerto digno que nos represente internacionalmente; sin desigualdad social, con maestros bien capacitados para que los niños tengan una educación sólida, con instituciones fuertes y con una democracia libre y respetada.

De eso, nada tenemos, al contrario, cada día hay más elementos para preocuparnos: el crimen organizado gana batallas, la delincuencia común crece y se esparce como enredaderas; no hay nuevas inversiones, la existentes caminan con dificultad y temor; los salarios son miserables y el desempleo es brutal en un país con 130 millones de personas.

La seguridad social es de lástima: millones de personas no tienen acceso a ser atendidos clínicamente porque el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está rebasado, en crisis, con hospitales en pésimo estado, sin medicamentos, con médicos mal pagados, con residentes que, pese a su gran valía, no tienen reconocimiento profesional ni económico que se lanzan a la calle a pedir justicia.

Lo que sí tenemos, con algunas excepciones, son maestros que se niegan a ser evaluados, a ser capacitados, a enseñar a los niños las bases para generar profesionistas calificados; que han hecho de la educación su modus vivendi para lucrar políticamente mediante el cierre de calles, avenidas, puentes y encumbrar a líderes nefastos y traidores a la patria.

Carecemos de instituciones fuertes, las existentes endebles por la corrupción de que fueron víctimas, ahora son dependencias para acaparar votantes, clientelares que regalan limosnas para tener cautivos a sus beneficiarios. Instituciones que son dirigidas por fanáticos inexpertos que no tienen voz ni voto y que día a día cometen innumerables errores.

No existe democracia alguna, la poca que habíamos cimentado a base de lucha e incluso de sangre, está disminuida, borrada, desaparecida. El poder está concentrado en un solo hombre.

Y sobre el aeropuerto que lleva el nombre de Benito Juárez, el héroe favorito del presidente que nos gobierna, no hay mucho que decir: seguirá limitado y ahogado en tránsito aéreo porque los mexicanos no merecemos nada mejor de lo existente, hay que conformarnos con dos pistas más que se harán en la base de Santa Lucía.

El pequeño aeropuerto que llevará el nombre de un grande de la Revolución Mexicana, Felipe Ángeles, no generará, según dijo ayer el Presidente López Obrador, un gasto arriba de los 100 mil millones de pesos, lo cual no puede asegurarlo porque, hasta en proyectos domésticos, el presupuesto siempre es volátil.

Es triste, pero vivimos en un México que no existe.

•Egresada de la escuela de PCSG. Exdiputada
constituyente. Defensora de los animales y fundadora
de "Ángeles Abandonados".

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/CR

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