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El Rosario de Amozoc

El Rosario de Amozoc

Columnas jueves 15 de agosto de 2019 - 02:58


Corría el mes de abril del año 2013, el entonces presidente Enrique Peña Nieto, ponía en marcha la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Rosario Robles Berlanga se desempeñaba como secretaria de Desarrollo Desarrollo Social y todo era para ella, “miel sobre hojuelas”; sin embargo, uno que otro nubarrón se cernía sobre la cabeza de la exdirigente del PRD. El caso es que en ese evento, el expresidente le dijo una frase que se hizo muy famosa: “no te preocupes, Rosario, hay que aguantar”.

Recientemente y como antesala del cadalso de Robles Berlanga, el caso de Carlos Ahumada y los recursos que habría aportado, por intermediación de Robles al PRD, empezó a ventilarse.

Con al apoyo público del expresidente, la exlíder del sol azteca se sintió aliviada, respiró profundo y hasta sonrió tomando las manos de Peña, sabedora que contaba con su protección. Sin embargo, debió de haber tomado en cuenta que tiempo después sus abismales diferencias con el hoy presidente, así como situaciones muy irregulares, la colocarían en la difícil situación en la que se encuentra.

Soslayó Robles que su distanciamiento con el presidente Andrés Manuel López Obrador le costaría muchísimo; a lo mejor supuso que nunca ganaría ninguna elección, pero se equivocó, además, Ahumada fue el motivo principal de esa ruptura. Esas son de las cosas que tendrá que reflexionar desde su celda en el reclusorio de Santa Martha Acatitla.

Apenas unos meses antes del espaldarazo de Peña a Robles, ésta última fue nombrada titular de la Sedesol, puesto que se ganó porque se desempeñó como Vicecoordinadora de Política Social del equipo de transición del propio expresidente.

De alguna manera para justificarse ante la izquierda, la exsecretaria declaró que su objetivo de haberse incorporado al gabinete peñista era “llevar las ideas de la izquierda”, algo muy difícil de creer, pues sus excorreligionarios lo consideraron una abierta traición y ya en la época de la cuarta transformación, le declararon la guerra.

Un ejemplo de lo anterior es el del coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Martín Delegado, quien ahora se dedica a acelerar una demanda de juicio político que hay en contra de la exfuncionaria, como si no tuviera ya suficientes problemas.

Ahora la exsecretaria de Desarrollo Social se siente traicionada por quien fuera su jefe; sus abogados argumentan que se violó el debido proceso y la presunción de inocencia; la Unidad de Inteligencia Financiera, que comanda Santiago Nieto, anunció que se prepara otra denuncia contra Robles por convenios de origen dudoso con universidades por un monto de más de 800 millones de pesos, mientras que el presidente López Obrador señaló que no hay otra investigación contra la extitular de Sedatu.

• Periodista
morcora@gmail.com


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/CR

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