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El SNA de Monreal

El SNA de Monreal

Columnas jueves 25 de julio de 2019 - 01:14

Todo el nuevo sistema disciplinario del servicio público en México enfrenta retos de entidad superlativa. Su lento arranque, su difícil naturalización, sus innovadoras instituciones y sus normas y procedimientos de avanzada parecen siempre en flujo, en movimiento y siempre a punto de cumplir las promesas sobre las que se creó el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). En esa dinámica borrascosa, quizá sea hora de apreciar el combate al flagelo desde otra atalaya, la de la imaginación estratégica y la de los principios de la ética de la indignación que postula el Presidente López Obrador.

El senador Ricardo Monreal ha dado el primer paso de lo que parece ser una refundación jurídica y administrativa que hay que revisar con cuidado, pues pone de cabeza ciertos paradigmas procesales constitucionales que tienen su peso y su historia, pero cuya reformulación quizá sea la llave que abra un entramado institucional que aparece ineficaz, ineficiente y aletargado.

El coordinador parlamentario de Morena presentó hace unos días una iniciativa de reforma constitucional que discurre por dos pilares: primero, ampliar y fortalecer el régimen de responsabilidades administrativas agilizando la investigación e imposición de sanciones y, segundo, crear un Tribunal Federal Anticorrupción en el seno del Poder Judicial Federal.

La agilización es importante, dice el senador, porque el método actual “puede resultar poco funcional”, pues tiene escindidas la sustanciación y la resolución, aunque así es en el sistema penal, en el que el MP investiga y el juez resuelve, como lo mandatan los más altos estándares nacionales e internacionales de protección y defensa de los derechos humanos, como los de debido proceso y presunción de inocencia. Con el mismo fin, plantea dar igual tratamiento a las faltas graves y no graves, que hoy se procesan de manera distinta (las primeras las sanciona un tribunal autónomo y las segundas, las contralorías y auditorías superiores) y propone dejar en manos de dichos órganos de control interno y de fiscalización, tanto la sustanciación como la sanción de ambas faltas.

Por lo que hace a la creación del Tribunal Federal Anticorrupción, conformado por seis Magistrados de Circuito, la iniciativa de Monreal le asigna la tarea de conocer y resolver solo las impugnaciones contra lo resuelto por dichas entidades fiscalizadoras y de control interno y propone retirarle al Tribunal Federal de Justicia Administrativa toda competencia y atribución para conocer de esta materia, porque sólo los poderes judiciales “se encuentran en mejores aptitudes” de enfrentar el reto.

Con todo y sus componentes disruptivos de tradiciones procesales de larga data en México, que el zacatecano conoce bien, la propuesta no está del todo descabellada y ofrece aportaciones que deben obligarnos a la reflexión renovada sobre los orígenes y resultados del SNA de 2015 y el futuro que queremos en este país en materia de combate a la corrupción.

•gsergioj@gmail.com
@ElConsultor2

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/CR

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