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El Tribunal Electoral afianza la democracia

El Tribunal Electoral afianza la democracia

Columnas jueves 29 de agosto de 2019 - 00:58

El individualismo autosuficiente ha modificado nuestra organización social. Este concepto no es, por sí mismo, negativo. El problema se presenta cuando el personalismo ocupa un lugar importante en la esfera pública.

Cuando apostamos al individualismo público, cometemos un error.

Las estructuras sociales son complejas, en los países diariamente se presentan millones de interrelaciones privadas y públicas. Los sistemas jurídicos son, hasta ahora, los instrumentos más útiles para ordenar esas relaciones, pues aseguran estabilidad, paz y progreso, sin importar quiénes ocupen los cargos de gobierno.

Las sociedades deben apostar a las instituciones por encima de los caudillos políticos. Jean Monnet, promotor fundamental de lo que hoy conocemos como Unión Europea, afirmó: “los hombres pasan, pero las instituciones quedan; nada se puede hacer sin las personas, pero nada subsiste sin instituciones”.

Atiendo a esta idea de Estado institucional, es importante que la sociedad sepa que el 26 de agosto pasado, se cumplió el 23 aniversario de la creación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como órgano máximo para la solución de los conflictos relacionados con las elecciones y el acceso al poder.

Hace menos de tres décadas, el Congreso de la Unión era el órgano que determinaba la validez de las elecciones y las disputas se resolvían por instancias políticas.

Todavía a inicio de los años 90, no había instituciones que protegieran efectivamente y con apego a derecho, la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Teníamos funcionarios y políticos -individualismo-, pero éstos atendían a intereses personales y de partido.

Con la reforma constitucional de 1996, se creó el Tribunal Electoral como parte del Poder Judicial de la Federación, encomendándosele la tarea de determinar si una elección es válida y vigilar que quien ocupe los cargos públicos, incluida la Presidencia de la República, sea efectivamente la persona que más votos obtuvo. El Tribunal Electoral es un órgano autónomo, independiente e imparcial que asegurara la certeza, legalidad y legitimidad de los comicios.

Nuestra democracia, como la vivimos actualmente, no podría entenderse sin la labor del Tribunal Electoral. Prueba de ello fue el resultado del proceso electoral 2017-2018, el más grande y complejo de nuestra historia, calificado como exitoso por el informe de la Misión de Visitantes Extranjeros de la Organización de Estados Americanos -OEA-, mediante el cual se transmitieron pacíficamente más de 18 mil cargos de elección popular, incluida la Presidencia de México, a la cual accedió un candidato cuyo partido político tenía apenas 3 años con registro.

La fortaleza de México son sus instituciones, no los personalismos políticos. Alcemos la voz para evitar su debilitamiento y desaparición. Felicidades al Tribunal por este aniversario afianzando nuestra democracia. Es un orgullo para el que estas líneas escribe, servir a la sociedad mexicana desde sus filas.

•Especialista en Derecho Constitucional
y Teoría Política

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/CR

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