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El arte acción y lo real imposible
El arte acción y lo real imposible

Columnas lunes 11 de febrero de 2019 - 01:18


Desde el 2 de febrero el Museo Universitario de Arte Contemporáneo presenta Arte acción en México. Registros y residuos, exposición que revisa el desarrollo de éstas prácticas de arte desde 1970 hasta 2014, basándose en los acervos artísticos resguardados en el Centro de Documentación Arkheia.

Pero, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de arte acción? Sencillamente de una preocupación por disolver las fronteras que separan el arte de la vida cotidiana. El arte acción propone agregar nuevas funciones al arte, transformar la concepción general que se tiene del artista como individuo especializado, y de la obra de arte como algo externo a la vida diaria.

Para este tipo de arte, el valor de la obra no radica en un objeto terminado sino en el significado de la experiencia vivida. Un nuevo acontecimiento que puede inducir una obra artística. Por ello, se busca la participación activa del público en el proceso de creación, la colaboración grupal y la exploración de procedimientos colectivos para construir y disfrutar obras de arte.

Las audiencias dejan de ser espectadores para ser incorporados en el proceso de realización. Se pretende transformar la manera en que el receptor o participante reacciona, a la vez que es involucrado a vivir situaciones específicas que no podría experimentar por otra vía que la artística. Debido a que se busca una manera de pensar el arte en relación a la sociedad, el arte acción tiende a desarrollarse fuera de los ámbitos oficiales de exhibición. Trata de actuar sobre contextos específicos, cotidianos, y reflexionar sobre ellos en el espacio público. En resumen, el arte acción como concepción y práctica aporta mucho a la democratización de la producción y la recepción artística. Permite usar el arte para inventar y descubrir otros sentidos de las interacciones sociales, construir y sentir situaciones bloqueadas por la rigidez de lo real permitido, y así visualizar algo más allá, algo materializable, pero hasta ahora imposible de consolidar.

Pienso en algunos ejemplos como las Cosmococas de Hélio Oiticica, en la que crea una ambientación de descanso con el fin de poetizar el ocio y el placer para dar valor al tiempo inútil, una crítica contra la excesiva valoración al tiempo del trabajo y la producción. O en acciones como El tendederito de Mónica Mayer, que ha despertado incomodidad en cualquier contexto donde se aplica pues consiste en la exhibición pública de relatos de acoso y experiencias de violencia sexual que cotidianamente sufren las mujeres. La obra permite sacar del silencio los hechos y mostrarle a la sociedad sus propias contradicciones.

Así, el arte acción sirve para imaginar la construcción de nuevas experiencias colectivas que aportan momentos de renovación existencial a la sociedad, permite visualizar nuevas posibilidades de sentido en nosotros que es necesario desocultar y arrebatarle a lo real.

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/CR

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