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El fracaso socialdemócrata

El fracaso socialdemócrata

Columnas lunes 08 de julio de 2019 - 02:20

La Fundación Friedrich Ebert organizó un importante foro sobre la socialdemocracia, con la participación de figuras de la talla de Héctor Águilar Camín. Un servidor tenía mucho interés en asistir como parte del público, pero me fue imposible hacerlo. Quería apuntar algunas cuestiones a los ponentes.


El mundo contemporáneo presenta desafíos y peligros sin precedente. Cuestiones que nunca pudieron anticipar los socialdemócratas y sería injusto culparlos por ello.

Eduard Bernstein, el primer socialdemócrata, se atrevió a romper con los dogmas marxistas y la ortodoxia de su época.

Eso le valió los reproches y condenas nada menos que de Rosa Luxemburgo. Aún así, se atrevió a decir lo que nadie quería escuchar: el marxismo no tenía respuesta para los retos del siglo XX por la sencilla razón de que Marx vivió en el siglo XIX.

La tercera vía de la década de 1990 tuvo sus conquistas y merecimientos indiscutibles. Sin embargo, es preciso hacer un examen de conciencia autocrítica. Esa tercera vía, enarbolada por Clinton, Blair y Schröder en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania respectivamente, no logró disminuir sino acentuar la desigualdad social. Aceleró el crecimiento económico sí, modernizó los servicios públicos también, pero al hacer demasiadas concesiones a la línea neoliberal, contribuyó a la devastación financiera mundial que explotó en la crisis de 2008. Fue Clinton quien desreguló la industria bancaria estadounidense.

Cuando Bill Clinton echó abajo la Ley Glass-Steagall, una medida decisiva del New Deal encabezado por Franklin D. Roosevelt, se permitió la fusión de la banca comercial con la banca de inversión. Esto desató especulación financiera en todos los órdenes que desembocó en la catástrofe mundial de 2008 a la que ya aludimos. En el caso de Tony Blair, no solamente se desacreditó por la guerra de Irak. Su muy cuestionable relación con los hombres del capital, particularmente Rupert Murdoch (propietario de la cadena de noticias Fox) consolidó la derechización de la prensa y los medios de comunicación británicos.

El sindicalismo ya no es la respuesta para el desempleo masivo como consecuencia de la desaparición de múltiples ocupaciones humanas por el desarrollo tecnológico. No se puede amenazar con huelgas o dejar de firmar contratos colectivos a patrones cuyas fábricas son operadas integralmente por máquinas.

Para cualquier observador de la política internacional, está claro que el factor geopolítico decisivo de nuestro tiempo es el ascenso de China. No existe una postura socialdemócrata al respecto. Los chinos han establecido un sistema político totalitario sin espacio para las libertades políticas, con mayor crecimiento económico que el occidental y una redistribución del ingreso que ha sacado de la miseria a millones. Es indispensable reivindicar la democracia y las libertades constitucionales por sí mismas, con independencia del crecimiento económico, de otra manera, el referente para los países en desarrolloserá China. Ojalá consideren todo esto los nuevos socialdemócratas.

•Internacionalista y analista político:

@avila_raudel

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/CR

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