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El gran Perro Aguayo

El gran Perro Aguayo

Columnas jueves 04 de julio de 2019 - 04:31


Señora y señores, profesional desde 1973.

En la escena aparece el luchador que más incursiones ha hecho al imperio del sol naciente (Japón), 26 salidas, 26 mascaras, y el aplauso para recibir al “Perro” más grande del mundo. Nacido en Nochitlán, Zacatecas, avecindado en Tala, Jalisco, tenemos al luchador número uno de México. Ningún gladiador como él en la entrega, ningún luchador como él en el carisma, y hoy toda la gente sabe que es el perro más limpio del mundo.

Lo anterior es un extracto de la narración del comentarista deportivo de televisa, el Doctor Alfonso Morales, cuando el “Perro” Aguayo llegaba al ring para enfrentar en una lucha de apuestas cabellera contra mascara a “Máscara Año 2000” en la monumental Plaza de Toros México, con un lleno total en el año de 1992.

Se me pone la piel chinita al recordar esos momentos, que los puedes revivir hoy en día con la tecnología, y constatar la gran trayectoria que construyó Pedro Aguayo Damián, el cual el día de ayer ha dejado este maravilloso mundo, y ahora se ha de encontrar con su cachorrito (el Hijo del Perro Aguayo) en la arena celestial.

No se puede hacer referencia de este gran luchador sin recordar sus enfrentamientos contra Konnan al cual desenmascaró, o las cabelleras conseguidas en sus agarrones con Ringo Mendoza, Tony Salazar, Negro Navarro, Cien Caras, el Cobarde, Sangre Chicana, el Texano, Karloff Lagarde, entre otros más que dejo pelones, demostrándoles su poderío y aprendizaje que obtuvo del Diablo Velasco y Apolo Romano.

Ser hermano de 15, seguro no fue tarea fácil y en aquellos años Pedro tuvo que contribuir en casa para salir adelante, lo cual lo llevo a tener varios oficios como zapatero o vendedor en una panadería, para luego probar en el deporte de los costalazos, donde vería su futuro. Hizo su debut en el deporte del pancracio el 10 de mayo de 1970 a la edad de 24 años, carrera donde la gloria en el bando rudo estaba asegurada, con una vestimenta sencilla a base de chaleco lanudo, calzoncillo y botas peludas altas hacían a un personaje que era letal con su castigo insignia, las lanzas zacatecanas.

Aguayo Damián, un luchador muy querido, no se rajaba y vivía la lucha libre al extremo, siempre respetándola, lo cual hizo tener una larga carrera de décadas. Retirándose de la lucha libre en el 2002 con muchas lesiones, obviamente las más visibles en la frente, producto de las cortadas, los sillazos y duros golpes de los rivales.

¡Perro! ¡Perro! ¡Perro!.... El respetable público que se hacía presente en la monumental Arena México gritaba a todo pulmón y a los cuatro vientos el nombre del personaje que incrustara en la mente de la afición Pedro Aguayo Damián, el llamado can de Nochistlán.

Así como en cada lucha que estaba programado fuera en el CMLL, Triple A, provincia, independiente, México o en el extranjero, todos querían acariciar al perro. Hoy el mundo de la lucha libre mexicana está de luto.

Descanse en paz, campeón.

•Analista deportivo
amador15@hotmail.com / @AmadorG_G

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/CR

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