laopcionnota
El largo adiós de Chandler

El largo adiós de Chandler

Columnas viernes 14 de junio de 2019 - 04:07


Raymond Chandler (1888-1959) fue el creador de un personaje imprescindible de la novela policiaca: Philip Marlowe, detective que luchaba contra una sociedad corrompida y siempre perseguía una verdad oculta. Su escenario: Los Ángeles de los años treinta y cuarenta, la ciudad más brillante y opaca a la vez. Frank Mc Shane escribió La vida de Raymond Chandler, (Traducción de Pilar Giralt, Editorial Alrevés, 2017), una excelente biografía en la que trata al autor “como novelista y no simplemente como un escritor de relatos policiacos”. Uno de los capítulos está dedicado a El largo adiós, la novela que rompe con sus libros anteriores.
***
Chandler, después de mandarle el manuscrito de El Largo adiós a Bernice Baumgarten [editora de la agencia Brandt y Brandt] le escribió en una carta: “He escrito esto tal como quería, porque ahora ya puedo hacerlo. No me importaba que el misterio resultase bastante obvio, y en cambio me importaba la gente, el mundo corrompido en que vivimos, y el hecho de que cualquier hombre que intente ser honesto acaba pareciendo sentimental o sencillamente insensato. Pero dejemos esto. Hay razones mas prácticas. Uno escribe en un estilo que ha sido imitado, incluso plagiado, hasta el punto en que se tiene la sensación de estar imitando a los propios imitadores. Por ello es necesario seguir un camino por el que no puedan seguirte”.
***
No cabe duda de que Chandler quiso poner en El largo adiós lo mejor de sí mismo. Sabía que era su última oportunidad de hacerlo. Lo que más deseaba expresar puede descubrirse en parte considerando un libro llamado Mr. Bowling Buys a Newspaper, de Donald Henderson, que fue publicado en 1944. Se trata de una novela de misterio corriente, sin ninguna distinción literaria especial. Pero para Chandler era una especie de maravilla. La atracción que ejercía sobre Chandler es bien evidente: se trata de una clara proyección de cómo se veía a sí mismo. Es la historia de un hombre educado en una escuela pública que ha llevado una vida totalmente gris. Con objeto de dejar finalmente alguna huella en el mundo, comete una serie de asesinatos que son imposibles de resolver porque no tienen ningún móvil aparente.
***
El tema de Mr. Bowling Buys a Newspaper —la necesidad de amistad y amor— es el mismo que Chandler desarrolló en El largo adiós. La exploración de este tema requirió cambios fundamentales en el carácter de Marlowe, el cual, de acuerdo con la fórmula de la novela policiaca, siempre permanecía alejado de los demás personajes y nunca se involucraba emocionalmente con ninguno de ellos. Era simplemente un catalizador, el personaje que levantaba el telón para que la comedia pudiese empezar. Pero cuando Chandler se puso a escribir El largo adiós, su intención era moverse en un plano distinto. Ya no le satisfacía una visión cómica del mundo. El cielo se había oscurecido y ahora, como Canio en Pagliacci, decía “la commedia é finita”. […] En El largo adiós, Marlowe es un hombre sentimental que ya no vacila en entablar relaciones con los otros personajes. Es el medio que emplea Chandler en su intento de llevar la novela policiaca hacia los derroteros de la novela tradicional.
***
Marlowe no era una extensión de Chandler, aunque tenían ciertas características en común. Ambos eran hombres solitarios, aislados en la informe sociedad de California, y mantenían posiciones morales individualistas que contrastaban con las normas de la mayoría de la gente con quien trataban. A veces Chandler decía, cuando el personaje de Marlowe era adaptado a un programa de radio o televisión, “Yo soy Marlowe”, pero era para subrayar la necesidad de preservar su cualidad única. En otros aspectos —el intelectualismo de Chandler, la dureza física de Marlowe — eran completamente distintos.
***
Aunque tiene la forma de una novela policiaca en la que Marlowe revela eventualmente al asesino de dos de los personajes, El largo adiós trata en realidad de la amistad, de sus usos y abusos, y de las cualidades del amor.
***
En El largo adiós, Chandler trató de estirar sus músculos, de hacer algo diferente porque perseguía un cambio.
Sin embargo, una tarea nueva siempre le inspiraba alarma. “Sea lo que fuere lo que haya hecho en el pasado –dijo del escritor–, la tarea que tiene ahora entre manos lo convierte de nuevo en un muchacho, y por mucha habilidad que pueda haber adquirido en la técnica de rutina, ahora no le ayudará nada que no sea pasión y humildad.” Al mismo tiempo, Chandler reconocía sus dotes, pues no en balde era de la profesión. Se conocía lo suficiente para citar sin falsa modestia lo que pensaba de él su editor inglés: “Para Jamie Hamilton no soy sólo un escritor duro; soy el mejor de mi género y el mejor de todos los tiempos; soy duro sólo circunstancialmente; en sustancia soy un estilista original con una clase de imaginación muy audaz”.