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El sueño chino en el año del cerdo

El sueño chino en el año del cerdo

Columnas viernes 08 de febrero de 2019 - 02:00


Entre fuegos artificiales, imágenes de cerdos, adornos rojos y danzas del dragón tuvo lugar la festividad más importante en China: el Año Nuevo Chino. La fiesta se extendió durante toda la semana en los centros culturales, embajadas y barrios chinos alrededor del mundo para deleite de los chinos en el extranjero y algunos curiosos buscando buena fortuna. Esta fecha presenta una excelente oportunidad para reflexionar sobre la diáspora china.

Para empezar se debe diferenciar el concepto de chino, por un lado, como “oriundo de China”, sujeto por lo tanto a la ciudadanía del Estado; y, por otro, como una identidad étnica-cultural más parecida a la idea de “comunidad imaginada” propuesta por Benedict Anderson. Estas “comunidades imaginadas” comparten características étnicas e ideológicas, así como costumbres, tradiciones y otros elementos culturales que los vinculan entre generaciones. La distinción anterior es importante, aunque conflictiva, pues no sólo se relaciona con el tema identitario, además acarrea una serie de consecuencias políticas que, a su vez, pueden derivar en fricciones entre países.

Parte de la diplomacia pública y cultural china ha buscado atraer a la diáspora de chinos (refiriéndonos al segundo concepto) mediante programas para conectar a los chinos con “su raíces” y presentando a China como la “Madre Patria”. Estos esfuerzos son significativos considerando que actualmente hay más de 60 millones de chinos viviendo fuera de China, Hong Kong, Macao y Taiwán, la mayoría de los cuales residen en otros países asiáticos.

Incluso, el gobierno de China ha llamado a los chinos en el extranjero para unirse en la realización del Sueño Chino enunciado por Xi Jinping. El Consejero de Estado y ex Ministro de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi, dijo “todos nosotros compartimos los mismos ancestros, historia y cultural, todos somos hijos de la nación China, y descendientes del dragón”. Sin embargo, como ya mencioné, apelar a la identidad étnica-cultural de los chinos es problemático con otros países. Por ejemplo, China y Taiwán han estado en constante competencia y recelo por el manejo de sus relaciones estado-diáspora, incluso después de que Taiwán apelará a la identidad “taiwanesa” en vez de “china”.

Otro ejemplo de fricciones es con Singapur. El país del sudeste asiático se presenta como una nación multiétnica y multicultural, pero más de 75% de su población se identifica también como chinos. La creciente influencia y cercanía del gobierno chino con esta población preocupa al gobierno singapurense por la influencia que pueda tener políticamente y el riesgo que esto supondría para su soberanía.

Finalmente, ninguna identidad es rígida, todas se moldean y transforman y los individuos nos conformamos por múltiples identidades que se traslapan. El Año Nuevo Chino permite que las comunidades chinas (y asiáticas de otros grupos étnicos) compartan elementos culturales que forman parte de su identidad y les permite sentirse en contacto con sus raíces, aún en los rincones más alejados del mundo.

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/CR

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