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Elección canadiense

Elección canadiense

Columnas viernes 13 de septiembre de 2019 - 02:17

Esta semana, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, le pidió a la gobernadora general Julie Payette (la representante de la reina Isabel en Canadá) que disolviera el parlamento para convocar una elección nacional. Los oponentes de Trudeau, encabezados por Andrew Scheer, dirigente del partido conservador, se frotan las manos.


Saben muy bien que el electorado canadiense simpatiza más con los liberales, pero actualmente están divididos por la secesión del liberalismo en varios partiditos locales. Los conservadores pueden ganar.

El gobierno de Trudeau, inmensamente popular en un inicio, enfrenta una drástica caída en su popularidad por acusaciones de corrupción. Ahora bien, no crea usted que es un caso de corrupción a la mexicana. No se trata de enriquecimiento ilícito, contratos asignados a modo, cuentas bancarias en paraísos fiscales ni acumulación inexplicable de propiedades inmobiliarias.

El gobierno de Trudeau está acusado de intervención indebida sobre las atribuciones del Poder Judicial. En febrero, se filtraron rumores relativos a que algunos altos funcionarios del gobierno habrían presionado a Jody Wilson-Raybould, la fiscal general de Canadá, para que se apresurara a conseguir una solución negociada con una empresa de ingeniería acusada de incumplimiento de regulaciones en la provincia de Quebec (de donde es originario Trudeau). El juicio, larguísimo, le estaba saliendo muy caro al estado canadiense y el gobierno le pidió al Poder Judicial por abajo del agua que se apresurara a resolver el tema. La fiscal general denunció el caso como una intervención inadmisible sobre la separación de poderes y un atentado contra la independencia del Poder Judicial. La fiscal general denunció públicamente con nombre y apellido a los miembros del gobierno que le hicieron llamadas privadas para insinuarle el interés del gobierno en el caso. Los señalados se vieron obligados a renunciar frente al desprestigio público.

Inmediatamente se produjo un escándalo nacional y una imputación de faltas a la ética del servicio público sobre el gobierno Trudeau. Nada de que el primer ministro se defiende en una conferencia mañanera arrojando estiércol contra la reputación de los miembros de otros poderes que se atreven a cuestionarlo.

Esto colapsó finalmente la confianza en el gobierno y lo obligó a convocar a elecciones. En suma, un país civilizado (todavía existen), con instituciones sólidas.

Los logros de Trudeau en el gobierno son impresionantes. El desempleo más bajo en 40 años, legalización de la mariguana, ampliación de la
seguridad social, una tasa promedio de crecimiento económico del 3.7 por ciento anual. Aún así, el electorado no le perdona su falta de integridad en este incidente y lo forzó a convocar otra elección para ver si están dispuestos a confiar nuevamente en él. Oscar Wilde escribió en El abanico de Lady Windermere “Todos estamos en el fango, pero algunos miramos las estrellas.” La cita parece aplicable a la diferencia entre países en el sistema internacional contemporáneo.


•Internacionalista y analista político:

@avila_raudel

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/CR

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