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En designación, “injerencia del Ejecutivo debe preocuparnos”

En designación, “injerencia del Ejecutivo debe preocuparnos”

Nación jueves 24 de octubre de 2019 - 03:15

POR MARÍA CABADAS

Activista en derechos humanos durante más de 40 años y aspirante para ocupar la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Alberto Athié indicó que las posturas políticas no debe ser un factor para elegir al nuevo ombudsman y pidió a los integrantes de las Comisiones de Derechos Humanos y de Justicia del Senado de la República no dejarse influir para designar al sucesor de Luis Raúl González Pérez.

“Que no haya influencia de preponderancia política, siempre la hay, pero que no sea el último y definitivo criterio, que sea una persona capaz, que haya enfrentado la problemática de los derechos humanos desde todos los ámbitos”, indicó en entrevista con ContraRéplica.

¿Cuál es su opinión con respecto a otra de las aspirantes, Elizabeth Lara, quien cuenta con la bendición presidencial para ser la ombudsman?

Si alguien de los que participamos en este proceso fue a buscar una especie de bendición, como usted le llama, de otro poder, cualquiera, es preocupante. Porque esta convocatoria que logró el Senado, me parece un paso histórico. Pero además le toca al Senado hacer la deliberación de los candidatos y luego la decisión final.

Por tanto, la injerencia de otro poder, en este caso del Ejecutivo, debe preocuparnos no sólo a los aspirantes a ocupar la titularidad de la CNDH, sino a toda la sociedad. Esto no debería ser.

Y no debería uno buscar otro ámbito de poder para lograr un apoyo o una bendición.

Realmente es preocupante que una persona que aspira a la CNDH venga recomendada por nadie. Que lo que hable sea su trabajo, su trayectoria, su currículum.

¿Sería conveniente que Elizabeth Lara hiciera a un lado esta aspiración para que no haya dudas ni sombras en este proceso?

Ese es un tema que ella misma debe decidir. A mí no me toca decir nada al respecto. La última palabra la tiene esta persona. En lo que sí insisto es en que no llegue recomendada ni por el propio Presidente de la República o por el padre Solalinde, quien tiene ya una autoridad ganada.

¿Y qué piensa de la actuación del padre Alejandro Solalinde, quien fue quien se la recomendó al Presidente?

Si lo hizo buscando de alguna manera que se viera que ella era alguna de las personas preferidas de la Presidencia, me parece que actuó mal el padre Solalinde. No debería de estar haciendo eso. Alguien me llegó a decir.

“¿Ya viste lo que hizo el capellán del Presidente?”. Y yo pregunté: “¿Quién es el capellán? “Pues el padre Solalinde”, me respondió. Yo conocí al padre en la lucha por los migrantes, para que lograran pasar del sureste y de otras partes del territorio sin ser violentados sus derechos humanos.

El ombudsman últimamente ha alzado la voz cuando el Gobierno federal comete violaciones a los derechos humanos, ¿usted haría lo mismo en caso de ser elegido presidente de la CNDH?

Por eso existen las visitadurías, porque ahí se nombran y se les da total autonomía y libertad de investigar a los expertos en la materia y luego hay que ver si esa recomendación la asume y de qué manera, el presidente de la Comisión.

Las visitadurías entregan informes internos, hacen sus evaluaciones y dicen cómo, cuándo y dónde se están violando derechos.

¿Pero sería capaz de alzar la voz las veces que sean necesarias?

¡Absolutamente, siempre! Todo lo que ayude a fortalecer un Estado constitucional como lo establece nuestra Carta Magna y los parámetros internacionales. Yo estoy dispuesto a asumirlo y a buscar la manera de mejorar.

¿Cuál es su balance en torno a la actuación de González Pérez?

Yo diría que mucho mejor que la administración anterior, la de Raúl Plascencia. Yo, junto con otras 200 organizaciones, impulsamos una iniciativa para que no se utilizara la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ni los cargos, como la presidencia de esta institución, ni para fines personales, ni para fines político-partidistas o del Gobierno en turno. Eso es una tentación fuerte. Precisamente, la Comisión es, gracias a que el Congreso apoyó el fortalecimiento de la CNDH, una entidad constitucionalmente autónoma e independiente, precisamente hay que reflexionar en cómo fortalecer eso para poder responder de manera adecuada y eficaz a todas las problemáticas de derechos humanos existentes en nuestro país.

El ombudsman no tiene otra finalidad que el luchar por la promoción, defensa, protección y que las autoridades correspondientes garanticen el reconocimiento y el ejercicio de todos los derechos en todos los ámbitos del país.

¿Cuáles serían sus primeros pasos si llega a ser elegido como el sucesor de Luis Raúl González Pérez?

En principio, lo primero que haría es revisar de manera muy meticulosa todos los pendientes que hay en materia de violaciones graves a los derechos humanos, donde la Comisión tuvo algún tipo de intervención. Pero hay que ver si la CNDH respondió adecuadamente en tiempo y en forma a esas violaciones graves.

Lo segundo, sería ver cómo poder responder de la mejor manera posible los retos que estamos enfrentando en la actualidad, como el de la seguridad que se ha implementado a través de la Guardia Nacional y ver sus efectos en términos de si se están o no protegiendo, garantizando y sobre todo promoviendo los derechos humanos de las personas que están siendo directamente afectadas, incluyendo por supuesto a los mismos grupos encargados de brindar seguridad, los militares, los navales, las policías federales, estatales, municipales, etcétera, así como, a las víctimas.

Esa afirmación que se ha hecho para rechazar la represión, me parece estupenda. Pero de esa no represión a esa acción o modos de intervención que sí resuelvan paulatinamente la problemática de la inseguridad, sobre todo utilizando las Fuerzas Armadas, es algo a lo que me opuse junto con otros activistas desde los tiempos del (expresidente Felipe) Calderón, incluso desde antes, en el periodo de la “guerra sucia”.

Entonces, ¿está en contra de que se utilicen las Fuerzas Armadas para enfrentar la violencia?

Sí, porque éstas han sido preparadas para otro tipo de conflictos y de problemas, que son la seguridad nacional, el resguardo y las potenciales guerras o intervenciones por parte de grupos que están en contra del país. Por eso, ellos cuentan con estrategias de guerra. Yo diría: no a la represión del 68, del 71 y no a fórmulas de tortura, pero sí a qué y cómo hacerlo.

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IM/CR

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