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En política, quien pone quita

En política, quien pone quita

Columnas miércoles 30 de octubre de 2019 - 03:51

De todas las reformas constitucionales que se han hecho en los meses del gobierno lopezobradorista, la revocación de mandato, desde el punto en el que se le quiera ver, es de las más importantes porque nos da la gran oportunidad de quitar a servidores públicos que no cumplen bien con su mandato, lo que debe hacer reflexionar a los gobernantes dado que en 2022 algunos podrían decirle adiós al poder que actualmente ostentan

Es cierto que legisladores, locales o federales han sido desaforados para quedar en manos de la justicia y ser juzgados por delitos cometidos al amparo de su encargo, y también es verdad cómo algunos gobernadores debieron renunciar por presiones populares, pero nunca por la vía legal.

Son incontables las ocasiones en que el pueblo mexicano ha salido a las calles a exigir la renuncia de algún Presidente o gobernador estatal, pero no es mediante reclamos al aire como puede hacerse efectiva esa demanda. Es probable que la ausencia de situaciones como ésa se debiera al desconocimiento de la ley o posiblemente a la falta de una ley reglamentaria que estableciera los caminos para formalizar y dar curso efectivo a esas demandas.

La demanda de revocación de mandato había estado presente de múltiples maneras en nuestra historia contemporánea, pero hasta ahora esa garantía constitucional prácticamente era letra muerta, pues los casos de desafuero se dieron por intereses políticos al interior del Poder Legislativo.

Finalmente la reforma a las disposiciones de la Constitución en materia de consulta popular y revocación de mandato fue aprobada por el Legislativo federal y, aunque queda pendiente el reglamento que la regule, ya es posible hacer efectiva la consigna de “quien pone también puede quitar”.

Desde el punto de vista con el que quiera vérsele, estamos ante un cambio democrático que ya no se limita a nombrar por la vía electoral a nuestros gobernantes y ahora sí será posible que la facultad de remover a los malos funcionarios deje de ser prerrogativa del Presidente de la República o del Congreso de la Unión.

A partir de ahora el poder deberá someterse al escrutinio y juicio del pueblo; a partir de ahora los corruptos, ladrones e ineptos no tendrán garantizada su permanencia en el gobierno; a partir de ahora los gobernantes estarán obligados a cumplir con las funciones para las que fueron elegidos, y no es que antes no existiera ese compromiso, pero ante el vacío legal, pertenecer a la clase gobernante era, de hecho, un inamovible bien patrimonial de la élite política que a partir de ahora deja de existir.

En el tintero de los malos gobernantes hay muchos, desde presidentes municipales hasta gobernadores que tienen a sus estados sumidos en severas crisis de inseguridad, Michoacán, Morelos y Veracruz son muestra de ellos, por lo que es mejor que pongan sus barbas a remojar.

•Egresada de la escuela de PCSG. Exdiputada constituyente.
Defensora de los animales y fundadora de "Ángeles
Abandonados".

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/CR

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