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Ensayo sobre la ceguera

Ensayo sobre la ceguera

Columnas jueves 04 de julio de 2019 - 04:27


El portugués José Saramago construyó una novela-metáfora sobre la sociedad en su estado más primitivo. Ensayo sobre la ceguera es en verdad un tratado sobre la condición humana en formato literario.

Escrita además en ese estilo que caracterizó al premio Nobel.

El poder, la violencia, el terror son hilos conductores de la novela. Una cárcel tomada en medio de una pandemia de ceguera es el centro del relato. Todos vivimos a oscuras, todos somos prisioneros.

He pensado mucho en esta novela, en estos días. El tema de la ceguera irradia cualquier discusión pública en Venezuela. No es para menos.

La sociedad venezolana que recién tomaba un respiro tras conocer el asesinato del capitán Rafael Acosta Arévalo, producto de la tortura a la que fue sometido. Reponiéndose apenas de tal conmoción, recibe la noticia igualmente trágica. A un joven de 16 años le vaciaron los ojos y le desfiguraron el rosto. Cuatro docenas de perdigones quedaron incrustados en su cara.

Dos policías dispararon a quemarropa directamente sobre el rostro del adolescente. Símbolo de lo que puede ser una represión despiadada y desproporcionada, el adolescente tenía previsto su acto de grado como bachiller, al haber concluido la secundaria, para la semana próxima.

Este joven protestaba junto a su mamá y otros vecinos por la falta de gas doméstico. Es una cruel paradoja que el adolescente estuviese parado sobre uno de los territorios, el de Venezuela, que alberga las mayores reservas energéticas del planeta, incluyendo grandes reservas de gas.

Las protestas por el gas se han multiplicado en Venezuela, especialmente desde el año pasado. No tengo en mi memoria protestas por la falta de gas mientras el servicio fue privado. Hace 12 años en medio de una ola de estatizaciones, una vez que Hugo Chávez fue reelegido presidente en diciembre de 2006, el gas doméstico pasó a estar en manos del Estado venezolano. Para garantizar el derecho y acabar con la especulación, según el discurso de entonces.

La señora Y. que vive en un barrio pobre tiene un año sin gas doméstico. Cocina a leña. Quien escribe, en una urbanización de clase media, padece igualmente la ausencia del gas. No ha habido en 5 de los últimos 8 meses. Se cocina con electricidad, claro si uno de esos apagones cotidianos no irrumpe al momento de cocinar.

De acuerdo con estadísticas de organizaciones de la sociedad civil, el mayor número de protestas sociales en Venezuela, en este 2019, se deben a la falta de agua o de gas.

Que el joven, ahora ciego, saliera a protestar en sí no es una novedad en este país colapsado. La noticia, sin duda, es que estar manifestándose en la calle de forma pacífica puede llevarte a la ceguera.

¿O acaso la ceguera en realidad afecta a quienes están en el poder y tienen las armas? En la novela de Saramago es así. En la Venezuela de Maduro parece que también.



Periodista e investigador de la Universidad Católica
Andrés Bello, en Caracas.@infocracia

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/CR

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