FCE en Estados Unidos

FCE en Estados Unidos

La designación de Paco Ignacio Taibo II como futuro titular del Fondo de Cultura Económica (FCE) desató una cadena de reacciones, unas a favor y otras en contra. En mi opinión, dada la disposición dialogante del escritor, es una oportunidad para abrir discusiones necesarias sobre nuestra editorial pública más importante. Lo primero, aunque parezca evidente, es que se trata de una editorial en español. Según el Instituto Cervantes, en 2016, el español era un idioma hablado por 567 millones de individuos, además de ser la segunda lengua del mundo por número de hablantes nativos (más de 472 millones). Simplemente por aumento de población anual en México, este país tendría el mayor número de hispanohablantes del mundo, a los que incorpora 1.3 millones adicionales por año. Un mercado potencial gigantesco.

Ahora bien, en 2060, Estados Unidos se convertirá en el segundo país hispanohablante del mundo. Para entonces, de acuerdo con la oficina del censo de los Estados Unidos, la población de origen hispano estaría en condiciones de alcanzar 119 millones (30% de la población estadounidense aproximadamente). Es momento de considerar el crecimiento del FCE a Estados Unidos. Para aquellos como Donald Trump, que afirman que México solamente envía delincuentes, sería una demostración contundente de exportación cultural.

Durante este sexenio, el FCE abrió filiales en países latinoamericanos. Lo celebro. Hasta donde sé, en Estados Unidos solamente dispone de una librería en el interior de las oficinas de la OEA. ¿Y si consideramos la apertura de sucursales en Los Ángeles, Chicago, Nueva York? Éstas podrían albergar centros culturales con exposiciones artísticas, representaciones teatrales, dancísticas o proyecciones de cine. También podrían fungir como sede para coloquios sobre políticas de defensa al migrante en apoyo de los consulados mexicanos.

Ahora bien, ¿y si el Fondo de Cultura Económica extendiera su catálogo a la publicación de libros originales en inglés y no solamente traducciones? Podría difundirse la producción editorial de autores de origen hispano que desean darse a conocer en inglés, como hijos de migrantes en busca de publicar sus tesis universitarias de universidades estadounidenses. También podría promoverse la producción literaria original de los mexicano estadounidenses: cuento, poesía, novela. No digo que mucho, ni siquiera la mayor parte de la producción editorial del FCE se concentrara en eso, pero es una oportunidad de diplomacia cultural muy atractiva. Incursionar progresivamente en mercados nuevos le inyectaría proyección internacional a una editorial de por sí muy activa y exitosa. La Secretaría de Relaciones Exteriores y el Fondo de Cultura Económica podrían generar un flujo de intercambio entre las comunidades intelectuales de origen hispano en ambos lados de la frontera. Lo que Carlos Fuentes llamaba la hispanidad norteamericana es una posibilidad de crecimiento importantísima para la editorial, si deciden dar cobertura a ese mercado.

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