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Fascismo

Fascismo

Columnas lunes 19 de agosto de 2019 - 01:33

En nuestros días, existe la tendencia de generalizar y aplicar el término fascismo a cualquier movimiento o sistema autoritario. También se utiliza como una expresión denigrante que se aplica a los enemigos políticos, dando un sentido amplio, indeterminado y peyorativo. Hemos banalizado el término, hasta tal punto que cuando alguien manifiesta una opinión contraria a las ideas de su interlocutor, este se alebresta y lo tacha de fascista.

El fascismo surge en el periodo de entreguerras como resultado de la grave crisis económica, política e internacional que en ese momento sufrió el Estado liberal democrático. Sus raíces culturales e ideológicas las encontramos a finales del siglo XIX, pero serán las secuelas de la Primera Guerra Mundial las que impulsarán su surgimiento. La Gran Depresión y la guerra habían puesto en evidencia las limitaciones del Estado liberal para asegurar el desarrollo, por este motivo, para muchos era claro que había que cambiar completamente el modelo, es así como nacen numerosos grupos, movimientos y partidos que podían ser identificados o que se proclamaban fascistas.

El fascismo es un término que hace referencia a un conjunto de movimientos nacionalistas revolucionarios europeos, entre sus características comunes encontramos: un líder carismático indiscutido; tener como objetivo el control total de las relaciones políticas, económicas y sociales; la creación de un nuevo Estado nacionalista autoritario; una valoración positiva de la violencia y la guerra, así como la disposición a recurrir a ellas; la militarización de las relaciones políticas; y las negaciones fascistas: antiliberalismo, antimarxismo y anticonservadurismo. Los principales ejemplos históricos en los que el fascismo alcanzó el poder es el italiano y el nazismo alemán, y entre sus principales imitadores hallamos a la Rumania de Corneliu Codreanu, la Falange Española, el régimen de la Cruz de la Flecha en Hungría, el Estado Ustashi en Croacia, el régimen de Vichy en la Francia ocupada, y el Frente Patriótico austríaco. Sin embargo, los gobiernos autoritarios de estos países no siempre respondieron fielmente al esquema de los dos que habían tenido éxito, en la mayoría de los casos se quedaron en meras dictaduras derechistas que reproducían ciertos aspectos del fascismo triunfante.

A pesar de que el fascismo dejó de existir, ciertas ideas y objetivos de esta ideología han subsistido en pequeñas minorías. El neofascismo existe en nuestros días porque algunos grupos marginales siguen defendiendo esta ideología y sobreviven en pequeñas sectas, y porque algunos de estos movimientos se han convertido en partidos políticos que han logrado superar las barreras electorales gracias a que han adoptado doctrinas posfascistas, esto es, posturas mas moderadas a la ideología original.

Afortunadamente, la historia nunca se repite exactamente igual. Podrán surgir nuevos regímenes autoritarios, pero nunca tendrán la posibilidad de convertirse en fascistas porque a diferencia de aquel periodo, hoy, hemos perfeccionado nuestras instituciones democráticas.

Es internacionalista, politólogo,
abogado y profesor de derecho en la
UNAM. @heladioramirez

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/CR

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