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Fin a los moches, empiezan los fraudes

Fin a los moches, empiezan los fraudes

Columnas martes 12 de noviembre de 2019 - 01:34

La semana pasada fuimos testigos de un hecho sin precedente en el Senado de la República, dicho órgano de representación popular violó el artículo 102 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al nombrar como nueva titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a Rosario Piedra Ibarra.
El artículo 102 apartado b de la Constitución señala:
“La Comisión Nacional de los Derechos Humanos tendrá un Consejo Consultivo integrado por diez consejeros que serán elegidos por el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara de Senadores…”.
“El Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quien lo será también del Consejo Consultivo, será elegido en los mismos términos del párrafo anterior. Durará en su encargo cinco años, podrá ser reelecto por una sola vez…”.
De lo anterior se desprende que para que se pueda nombrar al presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, es necesario un proceso de elección en la Cámara de Senadores, que llevará a cabo mediante el voto de la mayoría calificada, es decir de 2 terceras partes de los senadores votantes presentes el día de la elección.
Los senadores panistas acusaron a la Mesa Directiva de no contabilizar dos votos, al ser 116 senadores quienes emitieron su voto y solo contabilizar 114. Con 116 votos emitidos por los senadores presentes no se obtiene la mayoría calificada. Por tanto, debe quedar absolutamente claro que hay un fraude en la elección.
A través del análisis del video del escrutinio y cómputo de los votos emitidos para elegir a la titular de la CNDH, se demuestra que la secretaria de la Mesa Directiva por Morena, la senadora Martha Guerrero Sánchez, anunció ocho votos para el ciudadano José de Jesús Orozco Henríquez, cuando en realidad contó nueve.
Con este voto se requerirían 77 para alcanzar las dos terceras partes, los cuales no obtuvo Rosario Piedra Ibarra al alcanzar solo 76.
Alguien desapareció dos boletas que contenían los votos de dos senadores, en la elección de la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, con el fin de lograr una mayoría calificada artificial, mediante el uso de mañas y trampas, como fue el robo de las boletas, a la vieja escuela del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
No debemos permitir que se concrete un fraude electoral realizado desde la máxima tribuna del país.
Los ciudadanos votaron por un cambio en el que no hay lugar a este tipo de prácticas. “Este gobierno nos había prometido, no mentir, no robar, no traicionar”. Y hoy en los hechos los senadores de morena desobedece al presidente y cada día se parecen más al PRI.
Pero no hay que olvidar que la reversa también es ¡cambio!

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/CR

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