facebook comscore
Joe Biden

Joe Biden

Columnas viernes 24 de mayo de 2019 - 02:50

La revista New Republic, una de las publicaciones culturales de izquierda con mayor tradición en Estados Unidos, dedicó su número más reciente a lo que llama “El momento socialista”. En una serie de ensayos notables, revisan la historia del movimiento socialista estadounidense, las razones por las cuáles fracasó en el siglo XX, los motivos que le permitieron renacer después de la crisis financiera de 2008 y su inserción en las tendencias internacionales contemporáneas. La generación más joven de norteamericanos no ha conocido el sueño americano de movilidad social sino en discursos y películas. Pasan años atados a una deuda de colegiaturas universitarias durante décadas, encuentran empleos muy mal pagados donde no ejercen lo que estudiaron, viven con sus padres, el cambio climático daña su salud y para colmo, la élite política tradicional no los atiende. De ahí la inmensa popularidad de figuras como Alexandra Ocasio-Cortez o Bernie Sanders.

La insensibilidad del status quo frente a estos desafíos se revela en Joe Biden. El otrora vicepresidente del gobierno de Obama no podría ser un político más convencional. No obstante, es el personaje con mayor porcentaje de preferencias entre los más de veinte precandidatos presidenciales demócratas para la elección de 2020. Blanco, viejo, millonario y ligado a los grandes capitales, escasamente comprometido con las luchas a favor de los derechos afroamericanos, acusado de misoginia, orador aburrido, fiscalmente conservador, Biden tiene de progresista lo que usted y yo tenemos de astronautas. Asombra que sea el mejor posicionado para enfrentar a Trump el año entrante.

Teniendo a la mano perfiles innovadores como Elizabeth Warren, una luchadora social que también es microempresaria, el mismo Bernie Sanders o Pete Buttigieg, el primer precandidato presidencial explícitamente homosexual de la historia estadounidense, los demócratas parecen inclinarse por Joe Biden. ¿La razón? Su experiencia emocional. En una lucrativamente lacrimógena pero interesante autobiografía titulada Prométeme papá, Biden refiere la prolongada lucha de su hijo contra el cáncer. Ahí, Biden refiere la forma en que renunció a sus aspiraciones presidenciales de varias décadas para pasar junto a su hijo los últimos meses que le quedaban de vida. Biden no es popular por su trayectoria, ni por sus votos en el senado, ni siquiera por su propuesta de gobierno.

Es percibido como un hombre apegado a su familia.

Mantengo mis reservas sobre la posibilidad de que el partido demócrata pueda ganar la presidencia el año entrante. No creo que logren unirse después de una división en veinte precandidaturas. Dudo mucho que los millenials entusiastas del nuevo socialismo simpaticen con Biden. No obstante, hay una lección por aprender en la popularidad de Biden. Los grupos tecnocráticos han sido derrotados y no regresarán al poder. La empatía y el sentimentalismo tienen su lugar en la política… y ganan muchos votos.



•Internacionalista y analista político:
@avila_raudel

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
La famosa consulta / II Columnas
2020-09-25 - 00:52
¡Hasta encontrarlos! Columnas
2020-09-25 - 00:43
¿Cuál será el capital político de Anaya? Columnas
2020-09-25 - 00:40
Lealtades presidenciales Columnas
2020-09-25 - 00:38
COVID: volteamos a otro lado Columnas
2020-09-25 - 00:38
La justicia digital en la CDMX Columnas
2020-09-25 - 00:37
+ -