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José Luis Peixoto: La poesía tiene raíces profundas en la imperfección humana

José Luis Peixoto: La poesía tiene raíces profundas en la imperfección humana

Tendencias lunes 26 de octubre de 2020 - 20:11

Por José Juan de Ávila

La pandemia de Covid-19 propició el regreso a casa del escritor portugués José Luis Peixoto, que después de 12 años volvió a escribir en el confinamiento un libro de poesía, género que para él tiene sus raíces profundas en la imperfección y la grandeza humanas, y busca trascender el tiempo aun cuando el futuro, a su juicio, es más que nunca una incógnita con la situación global por el coronavirus.

Regreso a casa (Cuadrivio, 2020, trad. Diana Alcaraz) conmemora el vigésimo aniversario de Nadie nos mira, primer libro de Peixoto (Galveias, 1974); además de ser un balance de toda su obra, celebrada en traducciones a 26 idiomas y, en su momento, por el Nobel de Literatura portugués, José Saramago, que devino personaje de Peixoto en su más reciente novela, Autobiografía (Random House).

–Han pasado 12 años desde su último poemario ¿Por qué la ausencia de la poesía en este lapso?

–Vivo de la escritura. En realidad la poesía es un género para el que no hay gente animándome a escribirla, tengo más solicitudes para otros. Esto ha hecho que la poesía haya quedado un poco de lado. Pero ha sido necesario este tiempo en que todo se canceló para recordarme la importancia que tienen para mí la poesía y volver a involucrarme con un proyecto como éste.

–¿Se refiere al confinamiento por la pandemia?

–Sí, porque en febrero yo trabajaba en una novela, la octava, me parece. Y cuando llegó la cuarentena a Portugal, en marzo, interrumpí la escritura; por razones prácticas, porque la casa se llenó de gente, mis hijos se quedaron sin ir a la escuela. También la cuarentena me ha traído una cierta claustrofobia, una cierta opresión que no ha sido muy favorable para la escritura. Entonces me quedé un tiempo sin escribir. Después llegó un poema, que está presente en el libro y habla de la cuarentena; luego otro y otro, y al final de un cierto tiempo me di cuenta que la poesía me salía de una manera más natural y empecé a poner de pie el proyecto de Regreso a casa, que concluí muy rápido, de marzo a junio.

–¿A qué casa regresa el poeta? Es paradójico que escribe en casa y habla de sus viajes como casas.

–En el libro se propone diversas posibilidades de regreso, porque también se proponen diversas casas: hay una concreta pero también simbólicas. Y el regreso a esas casas es siempre un regreso a la intensidad, a una búsqueda de lo personal.

–Es curioso que encuentre en Corea del Norte una de sus casas.

–Sí, es curioso. En 2012 publiqué un libro sobre Corea del Norte, Dentro del secreto, después de viajar cinco veces a ese país. En Regreso a casa también se nota la presencia de China y Tailandia, pues tengo un interés particular por Asia. Sobre Tailandia escribí El camino imperfecto (Cuadrivio, 2018). Y China es un lugar con el que tengo bastante relación, estoy aprendiendo mandarín desde hace años allá. Y por eso también estos lugares surgen en el libro. Son lugares lejanos geográficamente, pero la paradoja es que están cerca porque el regreso a casa tiene que ver con una dimensión del Yo y el Otro. La casa como el Yo y el Otro como un lugar fuera. Y para tener conciencia de mí debo considerar al Otro.

–¿Los libros para usted también son un regreso a casa?

–Hay este aspecto muy concreto que no publicaba poesía desde hace 12 años y esto es un sentimiento que me es muy familiar o que tiene que ver con mis orígenes en la escritura. Y al mismo tiempo es mi camino en la escritura, porque curiosamente este 2020 son 20 años que publiqué mi primer libro y había pensado hacer una nueva edición en Portugal, pero todo se canceló por la pandemia. Al mismo tiempo, la cuarentena y el confinamiento nos convocó a un balance, que para quien escribe y publica, siempre es un balance de los libros que publicó a lo largo de los años. Y por eso también en Regreso a casa hay poemas que llevan los títulos de todos mis libros, como un balance literario y biográfico.

–Su libro muestra igual una suerte de protección que le dio la poesía durante la cuarentena.

-Hay esta dimensión muy importante, la dimensión de la protección, pero también de la intensidad, del tiempo.

–Eugénio de Andrade llamó al XX el siglo de oro de la poesía portuguesa. ¿Cómo se ubica en esa tradición?

–Tengo mucha dificultad para ubicar mi poesía, La poesía portuguesa del pasado y presente es muy rica, tiene voces muy impactantes, hacen que uno tenga que ser modesto en su ambición. Me siento incluso mucho más cómodo en encontrar un lugar en mi prosa para mi novelas que para mi producción de poesía, lo que sí puedo decir sin ninguna duda es que la gran referencia que tengo desde siempre son los poetas portugueses, que no pueden ignorarse cuando uno escribe en portugués, aunque no escriba poesía. Realmente la poesía aquí tiene una influencia o da una responsabilidad que es muy fuerte.

–Saudade es un referente en la poesía portuguesa. ¿Cómo está presente en Regreso a casa?

–Saudade es un concepto que muchas veces incluso nos aprisiona, nos pone una obligación, y en realidad es un concepto humano, que se reconoce en todas partes del mundo. No hay sentimientos nacionales exclusivos. Regreso a casa, con lo mucho que tiene sobre el pasado, sobre lo que se perdió del pasado, con ciertos poemas que hablan de duelo, se puede decir que se víncula con la saudade, pero no como algo exclusivamente portugués, sino un sentimiento del ser humano, de la naturaleza humana.

–Escribió casi todo el libro durante el encierro. ¿Qué poemas le resultaron más difíciles?

–Los poemas que llevan el título Cuarentena fueron muy importantes y determinantes. El hecho de que les puse una fecha obedece a que algunos tienen referencias particulares de ese día; uno, por ejemplo, al número de muertos en Portugal. Para mí, poner una fecha, implica al mismo tiempo una pregunta. La poesía ambiciona en su naturaleza llegar más allá del tiempo, en el sentido de que intenta tener un sentido hoy y en diez o veinte años. Ponerles una fecha es casi darles características de periodismo y el periodismo se mira como la antítesis de la poesía. Ha sido interesante juntar estos opuestos: el relato de un momento específico y un género que tiene esa ambición de trascendencia y de eternidad, aunque sea un poco ridículo esta intención desde el punto de vista de que la eternidad no es humana, y la poesía, en su naturaleza más profunda, tiene sus raíces en la imperfección humana pero también en su grandeza.

–¿Cómo augura que cambiará el mundo después de la pandemia?

–No tengo una respuesta definitiva. El futuro siempre lo vemos como indefinido, una sospecha; pero vivimos un tiempo en que es aún más una incógnita. Este tiempo nos recuerda que no podemos contar con el futuro. La esencia misma del futuro es que está por venir; preverlo es un acto un poco vano.

Imagen: Twitter @PalacioOficial

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