Juan Requesens
Juan Requesens

Columnas viernes 25 de enero de 2019 - 01:30


El año pasado, por mediación de Alberto Nava, buen amigo de Tijuana, conocí al diputado venezolano de oposición Juan Requesens. Requesens vino a México me parece que por invitación de alguna universidad para hablar sobre la situación en Venezuela. Le propuse a Nava que lleváramos a Requesens a cenar al restaurante Palominos, para presumir los deliciosos cortes sonorenses.

Lo primero que me impresionó fue su figura, excesivamente delgada. Algo inconcebible en México, un diputado flaco. Después, cuando quise ofrecerle a probar distintos platillos norteños, picaba con ligereza y sin entusiasmo. “Los venezolanos de mi generación ya no estamos acostumbrados a comer mucho. La carestía y el racionamiento cambiaron nuestras dietas. Me hace daño tanta carne”, comentó pidiendo disculpas. El tema de conversación durante la cena fue político. “Cuidado con AMLO.

Los demagogos empiezan igual y aprovechan su popularidad para concentrar todo el poder”. Repliqué, estúpidamente, que si ganaba López Obrador, en México había partidos de oposición fuertes. Su sonrisa parecía divertirse con mi ingenuidad. “No amigo, la oposición va a ser la primera en doblarse. Por lo que me cuentan, los partidos están tan podridos por la corrupción como en Venezuela cuando llegó Chávez, y con eso los van a someter. Desde el principio se convertirán en sus lacayos legislativos”.

Argumenté entonces las profundas diferencias ideológicas entre AMLO y sus adversarios. Me contestó ya molesto. “¿De veras crees que los políticos que hoy están en el poder en México (2018) son gente de convicciones ideológicas? Están ahí por dinero y poder, no creen en nada. Si gana este hombre, no van a defender ni su propia obra de gobierno (meses después, Peña Nieto guardaría silencio mientras AMLO escupía metafóricamente sobre el nuevo aeropuerto). Se acobardarán y negociarán impunidad. Algunos van a salir huyendo del país. Ni los empresarios se atreverán a plantarle cara, porque el empresario latinoamericano está acostumbrado a hacer negocios al amparo del poder”.

Desconcertado, le pregunté que si era tan pesimista por qué participaba en el esfuerzo de oposición en su país. “Los venezolanos no le interesamos a nadie. Toda la comunidad internacional se desentiende de nosotros y se hace de la vista gorda con Maduro. No vamos a ganar, pero alguien tiene que dejar un testimonio moral denunciando las atrocidades del sistema chavista”. Le presumí que México tenía una gran tradición diplomática de condena de dictaduras, derecho de asilo y apoyo a los pueblos hispanoamericanos que luchan por su libertad. Requesens volvió a reírse.

El 10 de agosto del año pasado, Juan Requesens fue detenido ilegalmente en Venezuela. Lo drogaron y torturaron para obligarlo a confesar un delito sin pruebas. Amenazaron con asesinar a sus padres y violar a su hermana. Requesens lleva 170 días secuestrado por el gobierno de Maduro. El gobierno que AMLO y Morena se empeñan en reconocer…


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/CR

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