La 4T en tiempos de 5G

La 4T en tiempos de 5G

Columnas martes 03 de septiembre de 2019 - 14:59


En medio de la guerra comercial entre Estado Unidos y el gigante asiático, Huawei, la compañía china de telecomunicaciones, anunció el lanzamiento de su nuevo sistema operativo Hongmeng.

Este nuevo sistema operativo tiene objetivos claros: reducir la dependencia de Huawei al sistema operativo Android, lanzar a China como pionera en el desarrollo de tecnologías 5G y convertir así a China en el país líder en innovación tecnológica.

Ren Zhengfei, presidente de la compañía, dijo que este sistema operativo busca acompañar el avance de la generación del internet de las cosas. Con ello, elementos de realidades distópicas como coches de conducción automatizada, servicio de enfermería realizado por máquinas, y la creación de ciudades inteligentes al estilo de los Supersónicos, serían posibles.

China, intenta con esto avanzar en la carrera hacia la inteligencia artificial en la que Japón, Estados Unidos, Canadá, Alemania y Corea del Sur también participan. China es el país con mayor inversión en la industria, tan sólo el gobierno local de Beijing invirtió el equivalente a 700 mil millones de pesos para el desarrollo de inteligencia artificial en 2018, cantidad superior a los 91 mil millones de pesos presupuestados para el desarrollo de ciencia y tecnología en México en 2019.

Si bien México no tiene planes de invertir en ciencia y tecnología, y mucho menos de entrar en la carrera hacia la inteligencia artificial, nuestro país se ha ofrecido como laboratorio para las empresas china, sueca e israelí, Huawei, Ericsson y Allot respectivamente, para instalar servicio 5G en nuestro país para el año 2020.

Las implicaciones de conceder la instalación del servicio en territorio nacional deben ser analizadas seriamente. Para comprender la dimensión de lo que se plantea aquí hay que responder brevemente tres preguntas: ¿Qué es la red 5G?, ¿Qué es el internet de las cosas?, y ¿Cuáles son los riesgos de estos desarrollos?

La red 5G es una solución ante el hecho de que el espectro en el que operan nuestros teléfonos celulares, computadoras, y dispositivos inteligentes está saturado. Es decir, el espacio 4G en el que viajan nuestros datos ya no es suficiente para el número de usuarios y dispositivos que navegan en él por lo que se necesita ampliar el espectro para que nuestros datos viajen más rápido.

El internet de las cosas, implica la integración de todas las tecnologías que usamos en nuestra vida diaria, desde un microondas inteligente hasta nuestros ordenadores. Por consiguiente, implica la integración de todos los datos que ingresamos en ellas como números telefónicos y de tarjetas, e incluso gestos y rostros de nuestras fotografías.

Los riesgos de permitir la implementación de esta red en nuestro territorio se ubican en diferentes niveles. En materia de protección de información y datos personales de los mexicanos no está definido quién tendrá derecho a analizar nuestros datos.

No se conoce si nuestros datos saldrán a bases de datos en el extranjero haciéndonos susceptibles de cibercrímenes perpetrados por grupos fuera del país que van desde fraudes bancarios hasta robos de identidad. En esta línea, tampoco hay claridad sobre qué autoridad sería la competente para defendernos en estos casos.

¿Sería el gobierno mexicano, nuestra ciberpolicía, o algún cuerpo especializado de las empresas que proveerán el servicio?

En materia de cibersoberanía, es importante preguntarse hasta qué punto los gobiernos de los países a los que las compañías mencionadas pertenecen podrán tener acceso a nuestra información. Hay que recordar que las relaciones entre empresas y gobiernos en China e Israel son diferentes en comparación con México.

En esos países las empresas funcionan de la mano de los gobiernos. Por ello, sería importante definir los límites bajo los que estas compañías podrán operar con nuestra información. Hasta el momento no hay claridad sobre el acuerdo entre el gobierno mexicano y estas empresas que permita conocer las condiciones para el manejo de nuestros datos.

Otro riesgo es la acentuación de la brecha digital y exclusión tecnológica ya existente en nuestro país. En 2019, inició en México el apagón de la red 2G que a inicios de este año aún contaba con 27 millones de usuarios.

Esto forzó a quienes contaban con red 2G a migrar a la red 3G o a quedarse incomunicados de no poder adquirir dispositivos operantes en red 3G. De manera similar, la red 5G beneficiará primero a zonas urbanas con un índice de desarrollo alto, pues sólo es posible instalar la red 5G al ampliar la infraestructura (antenas y torres) 4G actualmente disponibles. De manera que Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, serán las primeras ciudades en gozar la red 5G, excluyendo otras ciudades y desde luego zonas rurales.

Los beneficios derivados del desarrollo y uso del internet de las cosas y las redes 5G, serán para los países que tienen objetivos claros en la industria. Japón, pretende usar estas tecnologías como parcial solución a su problema de gentrificación. China desea posicionarse como potencia en la industria y perseguir sus intereses de seguridad nacional.

En México, la última estrategia nacional de ciberseguridad fue emitida en el año 2017 en colaboración con la Organización de Estados Americanos, pero no contempla la introducción de redes 5G, entonces vale la pena preguntarnos ¿Hacia dónde van las políticas digitales de la 4T?

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/CR

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