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La CNDH “debe ser más cercana a los problemas de la gente”

La CNDH “debe ser más cercana a los problemas de la gente”

Nación lunes 28 de octubre de 2019 - 03:57

POR MARÍA CABADAS

Para Carlos Pérez Vázquez, fundador de la oficina de derechos humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y aspirante a encabezar la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ya no debe haber continuidad en ese organismo autónomo porque el nuevo titular debe lograr que la Comisión “esté mucho más cercana a los problemas de la gente”.

Y es que, en entrevista con ContraRéplica, aseguró que la CNDH aún dirigida por Luis Raúl González Pérez, está “subutilizada desde que la grave crisis de derechos humanos empezó en México”.

¿Cuál sería su primera acción de ser el próximo presidente de la CNDH?

Para mí lo más urgente es desarrollar un programa emergente y urgente para erradicar la violencia de género porque estoy convencido de que ahí se originan todas las violencias que sufrimos. Vivimos una situación delicada, las cifras en este rubro son de terror y hay que revertirlas para vivir en una sociedad más armónica y próspera.

Esta violencia nace en los espacios más íntimos y se fundan en patrones culturales y de conducta que legitima la intolerancia, la discriminación, la construcción de enemigo, el odio al que se considera diferente. Para eso propongo acompañar muy decididamente a las víctimas de violencia de género para lograr la reparación del daño y la justicia, y por otra parte hacer un trabajo muy serio para educar a los agresores, en este caso a los hombres.

¿Cómo ha visto el proceso de selección que realiza el Senado de la República?

Hasta el día de hoy, lo he visto parejo.

No puede haber un proceso más parejo que aquel en el cual todos aquellos que se inscriben son calificados como elegibles y se les ofrece la misma oportunidad para competir ante los que van a decidir, que son los senadores. Por cierto, esta semana los legisladores tienen que hacer una valoración más cualitativa para empezar a tomar decisiones para presentar una terna para elegir a quien consideren idóneo para el cargo.

Las bondades de este nombramiento es que el próximo ombudsman tiene que ser votado por las dos terceras partes del Senado. La ley señala si una terna no alcanza el consenso… la votación requerida, tiene que presentarse otra, y si ocurre lo mismo, se tendrá que presentar otra, y así hasta contar con una terna que sea producto del diálogo y de consensos políticos.

Desde su óptica, ¿cuál es el perfil que debe tener el próximo presidente de la CNDH?

Sin duda, debe tener un perfil distinto al que han tenido hasta ahora los titulares. Yo estoy convencido de que la Comisión está subutilizada, que se puede utilizar más y mejor… a todo motor. Eso sí, sólo si se le hacen unos ajustes que no requieren de una mayor modificación a la ley o drásticos cambios a su diseño. Uno de ellos, es un cambio cultural. Creo que al frente de la CNDH debe estar alguien que esté dispuesto a poner a la institución al servicio de todo aquel que quiera ayudar a resolver la crisis de derechos humanos que vivimos poniendo en el centro a las víctimas.

Esta deificación del titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos debe revertirse. En realidad, el presidente de este organismo es importante, pero no debe verse a sí mismo como un caudillo de los derechos humanos, sino que debe verse como un facilitador para que todos aquellos que de buena fe quieran participar en la solidificación de nuestro marco institucional en materia de derechos humanos, puedan hacerlo. Y eso implica una actitud distinta de mayor cercanía, de mayor apertura, de mayor tolerancia, un mayor acceso a las personas que buscan refugio y protección en la Comisión. Además, debe haber una transparente rendición de cuentas no solamente en lo que tiene que ver con lo administrativo, sino sobre todo con cómo y por qué se ejercen las facultades de la Comisión... darle cuenta a todo el mundo.

¿Considera que la CNDH no ha tenido entonces la suficiente apertura para las víctimas?

Hay casos recientes de la Comisión, por ejemplo, el de las fosas de San Fernando, sobre las que este organismo realizó recomendaciones o incluso la de Estancias Infantiles, sugiere y aconseja medidas de reparación integral, pero sin consultar siquiera a las víctimas. Yo creo que el trabajo estrella de la Comisión Nacional es emitir recomendaciones, pero éstas tienen que sujetarse también a la revisión de las víctimas.

¿Cuál sería su balance en torno a la gestión de Luis Raúl González Pérez?

La administración que está terminando representa una continuidad en la historia de la CNDH, y eso, para mí, es negativo porque ha reflejado que la Comisión es más parte del problema que de la solución. En gran medida, por la forma en que ha sido concebida y que ha hecho que a lo largo de su existencia, sobre todo los últimos 5 años, confunda realmente sobre el papel que desempeña.

A mí me queda claro que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos no es Ministerio Público, no es un juez, pero me da la impresión que quienes han encabezado la institución no tienen esto tan claro. Creo que la Comisión debe ser más ágil, más accesible y servir realmente para solucionar problemas y conflictos cotidianos y no tanto para regañar.

Eso es lo que quiero cambiar. Considero que la continuidad le haría un daño irreversible a la Comisión y al país. Ya estamos en una situación en la que todos los organismos y herramientas que tenemos deben funcionar primordialmente para estar de lado de las víctimas, proteger los derechos humanos de todos y no burocratizar servicios públicos básicos, como la protección de los derechos humanos.

¿Qué opina sobre la omisión por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal?

Yo tengo muchas diferencias con la calidad de las recomendaciones de la CNDH porque se pueden hacer mucho mejor, no sólo desde un punto de vista metodológico, sino de su orientación. Una recomendación debe servir fundamentalmente para hacerle saber a todos los ciudadanos y al propio Gobierno, qué pasó cuando se violaron derechos humanos, cómo se violaron, quién los violó, para que todos conozcamos qué sucedió y sepamos la importancia de no transgredir esos derechos.

Pero ese tipo de orientación es imposible si la Comisión no es autónoma e independiente. Para mí la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es el santuario de la debida diligencia, que es un principio básico de la investigación de violaciones a derechos humanos.

Las investigaciones que realiza quien está a cargo de cuidar que no se transgredan derechos humanos, debe ser autónoma e independiente para que las recomendaciones sean oportunas, efectivas, imparciales y profesionales. En pocas palabras, si no hay independencia y autonomía, el órgano simplemente no sirve. Si uno quiere presidir la Comisión, debe entender que en el corazón de la actividad de la institución, tiene que tener un absoluto compromiso con la autonomía y la independencia, de lo contrario estaríamos frente a una simulación.

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IM/CR

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