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La importancia del discurso contramayoritario

La importancia del discurso contramayoritario

Columnas lunes 11 de noviembre de 2019 - 01:59

Armando Hernández Cruz

El debate, discusión y deliberación de los asuntos de interés público, constituyen uno de los aspectos fundamentales del modelo de democracia deliberativa, que forma parte de la concepción moderna del Estado democrático de derecho.
Sin embargo, por desgracia, en la actualidad se ha limitado el debate de las ideas sobre ciertos temas relevantes en el ámbito público. Hay un fantasma que afecta la sana discusión y deliberación de lo público. Los debates se encuentran ganados a priori, por el discurso generalmente aceptado: el discurso de las mayorías.
Eso no sucedía hasta hace apenas unos años. Las minorías pasaron de ser oprimidas, de tener escasos espacios de actuación, a tener cada vez más libertad de expresión, y cierta participación política; a tal grado que hoy en día, antiguas minorías han alcanzado cierto predominio de sus ideas en la arena pública.
No obstante que siempre ha existido un predominio del discurso de las mayorías, también es cierto que siempre existió margen de libertad para la disidencia, para el discurso contraventor. Ese que constituye el paradigma minoritario o alternativo.
El discurso contramayoritario no solo es útil, sino también conveniente y necesario. Permite sostener el paradigma minoritario, ese que según la Teoría de la Revolución Científica de Khun, a la larga sustituirá al considerado temporalmente paradigma mayoritario, y evitar que este último se convierta en dogma.
Es por eso que el discurso minoritario ni debe ser aplastado, sino bienvenido.
No obstante, en ciertos temas polémicos de cierta sensibilidad social, el discurso contramayoritario deja de ser aceptado y se le descalifica como “discurso de odio”.
Pero en realidad, mientras no se plantee la extinción o desaparición de una persona o grupo social, o se fomente la división social etiquetando o pretendiendo descalificar a personas o grupos sociales, no estamos propiamente frente a discursos de odio.
El discurso de odio es la acción comunicativa que tiene como objetivo promover y alimentar ideas cargadas de connotaciones discriminatorias, que atenta contra la dignidad de un grupo de individuos y promueve la discriminación o la intolerancia.
Hoy en día, todo planteamiento que pudiera contravenir el discurso generalmente aceptado, aquel que era sostenido hace tiempo por las minorías, y que amenaza el estado de las ideas actualmente aceptadas por la generalidad, puede ser genéricamente descalificado como “discurso de odio”, sin tener necesariamente ese alcance.
Es por ello que resulta necesario diferenciar el discurso contramayoritario, del discurso de odio, a partir de sus fines, contenido y esencia. Si no se intenta afectar o denostar a determinada persona o grupo social, no podemos afirmar que se trate de discurso de odio.
Flor de Loto: “La dictadura de lo ‘políticamente correcto’ limita el ejercicio de la libertad de expresión”.

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