Los fantasmas de San Fernando y Cadereyta
Los fantasmas de San Fernando y Cadereyta

Columnas viernes 15 de marzo de 2019 - 04:00


Para los migrantes cruzar nuestro país es una verdadera epopeya en la que arriesgan su libertad y en no pocas ocasiones su vida. La mayoría proviene de comunidades muy pobres en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Hace mucho que la zona de mayor riesgo, para ellos, dejó de ser el cruce en el norte. Los espantos mayores ocurren, sobre todo, en Veracruz y Tamaulipas.

Los que buscan una mejor oportunidad en Estados Unidos, definen el paso por México como entrar en las fauces de una bestia. Triste descripción que revela la descomposición y el miedo.

En las últimas semanas 40 personas, todo indica que migrantes, fueron bajadas de autobuses por comandos armados en la carretera que comunica en San Fernando con Reynosa. No hay noticias de su paradero.

Grupos con el Cártel del Golfo y Los Zetas controlan ese mercado ilegal y los viajeros tarde o temprano se encuentran con ellos, porque cuentan con toda una red en la que participan servidores públicos corruptos.

La extorsión es la norma, pero con frecuencia los bandidos secuestran y en última instancia asesinan.

Es un círculo perfecto en el que la impunidad aceita todos los engranes de una maquinaria delictiva que ha generado historias desgarradoras.

Los migrantes desaparecen y entran en un túnel oscuro. En no pocas ocasiones nadie los reclama, porque llevan años desplazándose en una geografía tan incierta como su futuro mismo.

Un pequeño porcentaje, de los que se topan con los criminales, llega a Estados Unidos.

Para los oficiales de policía en el terreno, las dificultades son grandes, porque no siempre encuentran el respaldo de sus superiores y también suelen ser víctimas de presiones de los grupos del crimen organizado. Brindar seguridad en las carreteras también significa un desafió y sobre todo en municipios tan grandes como los tamaulipecos.

En ese contexto hay que analizar la desaparición de migrantes de las últimas semanas. Es desaparición, porque hasta ahora no se ha pedido rescate y no se tiene idea de dónde están y quiénes son.

Cada día que pasa es más riesgoso para ellos, e implica un desafío mayor para las autoridades responsables de encontrarlos.

La responsabilidad del Estado mexicano es responder con agilidad a esta coyuntura y trabajar en el rango de las hipótesis más duras. Así lo dictan los manuales y la experiencia.

Los fantasmas de San Fernando con 72 ejecutados y de Cadereyta, en Nuevo León, donde dejaron en la carretera 49 torsos humanos en la cuneta de una autopista, deben funcionar para no bajar la guardia y para asumir que los criminales son capaces de sorprendernos, de escalar un peldaño más en la barbarie. https://www.contrareplica.mx/nota-Los-fantasmas-de-San-Fernando-y-Cadereyta201915341?fbclid=IwAR1rpYapnugfvzQNTlu0Dz6HN7rpWIEXwVC5pAPZ6lKUN7QiJxOcVTLcF-E

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