facebook comscore
Los motivos de Karen

Los motivos de Karen

Columnas viernes 06 de diciembre de 2019 - 00:01

Desde que quedó al descubierto que Laura Karen Espíndola, no fue secuestrada por el chofer de un taxi “bien sospechoso y grosero” y en cambio, estaba en un Bar divirtiéndose, ha sido objeto de durísimos señalamientos en las redes y varias preguntas surgen.
La primera de ellas es, ¿quién filtró y con qué propósito a la prensa las imágenes del lugar donde estuvo esta chica por alrededor de 12 horas, mientras por las redes circulaba el #TeBuscamosKaren? Las sospechas se dirigen al entorno cercano de Espíndola Fabián; los vecinos e incluso, gente del propio Bar y la otra, ¿por qué la supuesta secuestrada armó todo este montaje que concluyó cuando 14 horas después, llegó a su domicilio en Villa Coapa, acompañada por elementos de la Policía de Investigación de la Ciudad de México y su hermano Daniel informaba que su hermana no había llegado en las mejores condiciones. Lo cierto, es que a Karen ya se le había salido la situación de las manos.
Igualmente, por las redes diversos colectivos de mujeres salieron en su defensa señalando que lo importante era que había llegado con bien y viva a su casa y que las autoridades, —en este caso, capitalinas—, se habían preocupado más por difundir que Espíndola estaba en un bar, mientras que otros casos de investigaciones sobre feminicidios, las autoridades no se han movido con la rapidez con la que lo hicieron para exhibir a Karen.
Desafortunadamente el feminicidio sigue siendo una práctica común que en México se da a nivel nacional. Uno de los riesgos sería que los habitantes de este país nos acostumbráramos a este tipo de fenómenos y acabemos por verlos como cosa cotidiana.
No solo las policías de la Ciudad de México, sino las de todo el país, están obligadas a poner más atención en torno a este tipo de agresiones, e investigarlas con lupa, a fondo. Sin embargo, persiste la perniciosa costumbre de los Ministerios Públicos y demás autoridades de culpar a las mujeres de la suerte que en la mayoría de los casos corren ellas a manos de sus asesinos.
Ahí están dos “botones” de muestra; la estudiante universitaria Ana Daniela, que en Guanajuato, primero desapareció y luego fue hallada sin vida, muerta por asfixia, o bien, Abril Pérez Sagaón, asesinada y antes agredida con un bat por su esposo, Juan Carlos García, exdirector de Amazon en México, a quien en un gravísimo error las autoridades dejaron en libertad a pesar de que Abril había denunciado que temía por su vida y nadie le hizo caso.
A diario surgen más casos de vejaciones en contra de las mujeres y lo único que queda en evidencia con ello, es que las autoridades se ven seriamente rebasadas.

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Tiraditos Columnas
2020-01-24 - 00:16
Los tres strikes de Gertz Manero Columnas
2020-01-24 - 00:15
Ataque gaschicolero Columnas
2020-01-23 - 23:51
Línea 13 Columnas
2020-01-23 - 23:49
Los precandidatos en la CDMX Columnas
2020-01-23 - 23:31
El tiempo vale más para Paola Pliego Columnas
2020-01-23 - 23:25
+ -